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Roh Moo-Hyun y esposa cruzan a pie el paralelo 38. Foto: efe |
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"Espero que más gente atraviese esta barrera y que así se derrumbe"
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Roh Moo-hyun y su esposa cruzan el paralelo 38, línea divisoria de las dos Coreas.
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efe
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Pyongyang. La cumbre entre los líderes de Corea del Norte y Corea del Sur es sólo la segunda en medio siglo y su objetivo es la búsqueda de la paz en una península dividida según el paralelo 38 tras la guerra que en 1953 creó dos naciones que nunca firmaron un tratado de paz.
Antes de cruzar ayer a pie la Línea de Demarcación Militar, último bastión de la Guerra Fría vigilado por medio millón de soldados, el presidente Roh dijo que esa "barrera ha dividido a nuestro pueblo durante medio siglo", pero espera ahora que "más gente la atraviese, para que así se derrumbe". Roh apuntó que el fin de este encuentro, el segundo de líderes coreanos tras el celebrado en 2000, es "acelerar la lenta marcha" de la reconciliación, si bien avisó de que hay "límites" sobre lo que se podrá lograr y destacó la necesidad de ser "pragmático".
Por parte norcoreana, se sabe que Kim Jong-il aseguró estar "encantado" con el encuentro, según las informaciones llegadas desde Pyongyang. "El encuentro de los dos mandatarios tiene una importancia clave para avanzar en las relaciones intercoreanas encaminadas a la prosperidad mutua y la unificación de la patria", indicó ayer la oficial Agencia Central de Noticias de Corea del Norte.
Tratado de paz No se espera que la cumbre concluya con la firma de un tratado de paz, pero sí avances concretos como el establecimiento de un área económica donde ambos países hagan proyectos conjuntos, similar a la que ya funciona en Kaesong, un nuevo compromiso de Pyongyang a favor de su desnuclearización y quizá una ayuda económica.
Este encuentro marca la paulatina reaparición en la escena internacional de Corea del Norte, un régimen estalinista y hermético que apostó por el poder atómico y ahora parece dispuesto a permitir la inspección y cierre de sus instalaciones nucleares. Corea del Sur insiste en que el asentamiento definitivo de la paz en la península debe ir acompañada de desarrollo económico. Ambos países apoyan en último término la unificación si bien no han fijado una fecha para llevarla a cabo, algo que se ve dificultado por sus diferentes situaciones de desarrollo, con una Corea del Sur situada como décima potencia mundial y una Corea del Norte hundida en la pobreza.
La cumbre es seguida por televisión desde Seúl por casi 1.300 periodistas desde un centro de prensa pues sólo 50 reporteros han podido acompañar a Roh en su viaje por carretera a Corea del Norte. |
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