bangkok. El enviado especial de Naciones Unidas, Ibrahim Gambari, abandonó ayer Birmania (Myanmar) sin dar a conocer el resultado de las conversaciones mantenidas con la Junta Militar, y su principal cautiva, la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi.
Finalmente y después de una humillante espera, el máximo jefe de la Junta Militar, general Than Shwe, recibió a Gambari, quién poco después se entrevistó con Suu Kyi, en un aparente intento de mediar entre los bandos.
"Entiendo que Gambari está intentando mediar entre la Junta Militar y Suu Kyi, pero creo que, en el caso de que los generales hayan hecho alguna concesión, será una que no amenace su poder", señaló un diplomático europeo que pidió el anonimato.
Gambari emprendió viaje de regreso a Nueva York, con escala en Singapur, sin facilitar al cuerpo diplomático detalles sobre el contenido de las conversaciones, o sobre los próximos pasos que la ONU pretende dar para solventar la crisis birmana.
Después de aguardar durante cuatro días, Gambari tuvo la ocasión de trasmitir al general Than Shwe el mensaje del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que en nombre de la comunidad internacional pretendía expresar preocupación por la brutal represión en Birmania.
Gambari fue recibido en Napydaw, la nueva capital administrativa y atalaya defensiva en la que desde el pasado año se atrincheran el general Than Shwe y sus lugartenientes, entre ellos el segundo al mando, el general Muang Aye, dijeron fuentes diplomáticas. "Es descabellado creer que la visita de Gambari vaya a conseguir cambiar la naturaleza del régimen militar o que produzca cambios significantes", indicó otro diplomático.
Concluida la entrevista de apenas una hora de duración, Gambari regresó a Rangún en un helicóptero militar para mantener una segunda reunión con Suu Kyi, líder de la Liga Nacional por la Democracia (LND), y a quién ya vio el pasado domingo.
La advertencia de la ONU La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Louise Arbour, advirtió ayer a las autoridades birmanas de que deberán rendir cuentas de lo que ocurre en el país y que el mundo les observa.
La alta comisionada afirmó que la desaparición de las manifestaciones de las calles birmanas "no ha sido voluntaria" y expresó su gran preocupación por la situación de los heridos "transportados a lugares desconocidos" y por los monjes que iniciaron las protestas hace dos semanas, "confinados en sus monasterios o algo peor".
Por su parte, el relator especial de la ONU para Birmania, Paulo Sergio Pinheiro, aseguró que está "conmocionado por el creciente número de muertos y heridos" e instó al régimen de Rangún a "renunciar a las medidas brutales y a cooperar con la comunidad internacional".
Y especialmente, pidió que la junta militar birmana "nos dé información detallada sobre el número de muertos, heridos, detenidos, cuántos civiles, cuántos monjes etc". "Son cuestiones muy claras y objetivas", subrayó. >efe |