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Varios detalles de la salida del 'Sestao Knutsen' de la Ría. Detalle del impacto de la antena en el travesaño, vista trasera del buque, trayecto hacia Santurtzi y técnicos del Puente Colgante evaluando los daños. |
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Rozando el larguero
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Una de las antenas del gasero impactó levemente contra el travesaño del Puente Colgante sin ocasionar daños. El incidente fue lo más destacado de un paseo por la Ría deslucido por el mal tiempo.
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Estaba todo calculado al milímetro. La salida debía ser a las 11: 30 horas, un cuarto de hora antes de la pleamar. Ése era el instante en el que la Ría ofrecía el calado justo para que la titánica panza del gasero no arañe el fondo marino. A la marea le faltaban pocos centímetros para alcanzar su nivel máximo, un cálculo imprescindible para que dar cabida al barco bajo el travesaño del Puente Colgante sin estrellarse contra él.
"No me lo puedo creer", debieron de exclamar los técnicos que desde hace semanas habían planificado la maniobra con toda minuciosidad. Ocurrió lo inesperado, aunque no ocasionó daños de ningún tipo. Una de las antenas que se erigen sobre el puente de mando impactó contra la estructura superior del Puente. Los vecinos que se congregaron a ambos lados de la Ría lo vivieron como si se tratara de un disparo al larguero. Un ahogado Uuuuuuy recorrió los paseos de Areeta y Portugalete. A la exclamación de sorpresa le siguió una avalancha de teorías sobre las causas del incidente.
"No han calculado bien. Yo le estaba diciendo a mi mujer 15 ó 20 segundos antes que me parecía que iba a chocar, y ahí lo tienes", se apresuraba a aclarar un jubilado de Areeta. No muy lejos, un joven que interrumpió su sesión de footing trataba de aportar algo de luz: "Se la han cargado [la antena], hay que ser torpe".
Un portavoz de La Naval explicó a DEIA que "fue un toque sin consecuencias". Al parecer, el instrumento que impactó contra la estructura es una barra vertical "muy fina" que lleva incorporadas unas luces de posición. No se trataba de una pieza de precisión y el choque "sólo ha causado un efecto estético, pero nada más", aclaró la fuente.
Los técnicos de mantenimiento del Puente se movilizaron de inmediato y se encaramaron a la pasarela superior para realizar un informe de daños. Para asegurarse de que no había estropeado el mecanismo de desplazamiento de la barcaza, el transbordador avanzó hasta la mitad de su recorrido en un semiviaje de prueba. Tras verificar el estado de las guías y el cableado (unos 30 minutos), dieron la señal de luz verde: falsa alarma.
Este incidente fue lo más destacado de la salida del gasero hacia alta mar. La cifra de curiosos que se congregaron para observar la maniobra fue mucho más modesta que en 2002 y 2003. Aunque la lluvia había cesado minutos antes de que el coloso rojo franqueara el Puente, el tiempo desapacible y la hora elegida redujeron la afluencia de otras ocasiones.
Un peatón expuso otra teoría: "Ya es el tercer gasero que vemos y al final te acostumbras. La primera vez sí que fue un espectáculo". |
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