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El titánico gasero 'Sestao Knutsen' franquea el Puente Colgante en una estampa que se ha convertido en un clásico de los últimos años en la Ría. Fotos: angel ruiz de azua y zigor alkorta |
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La Naval pone de largo a su nuevo coloso
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el 'sestao knutsen' abandona la ría para poner a prueba su rendimiento en alta mar. La entrega del buque dentro del plazo es una inyección de prestigio para el astillero tras el duro proceso de privatización.
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Ibai Cereijo
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bilbao. La Naval puso ayer de largo su última creación, un flamante gasero de 68.000 toneladas de peso muerto que paseará por los océanos el nombre del pueblo que lo ha visto crecer. El Sestao Knutsen cumplió con la ceremonia de franquear el Puente Colgante en su salida de la Ría camino de alta mar, un evento que los vecinos de Areeta y Portugalete disfrutaron por tercera vez, después de las multitudinarias despedidas al Inigo Tapias en 2003 y al Bilbao Knutsen en 2004.
En la historia particular del buque quedará inscrita la peculiar circunstancia de que su gestación comenzó al amparo del grupo público Izar, al que La Naval perteneció hasta diciembre del pasado año. La segunda mitad de las obras, en cambio, se ha ejecutado con el astillero convertido en una empresa privada tras un tortuoso proceso de privatización que ha dejó numerosas heridas abiertas en el corazón industrial de la Margen Izquierda.
El traspaso de la factoría a manos del consorcio Construcciones Navales del Norte (CNN) levantó una densa polvareda debido al abandono del paraguas que proporcionaba la pertenencia al sector público. Además, el proceso supuso la última gran reestructuración de una plantilla -pasó de 600 a 340 empleados- que ya había sido diezmada en las sucesivas crisis que habían azotado a los astilleros europeos en las últimas décadas.
La entrega en el plazo acordado a su armador, la compañía noruega Knutsen OAS, representa una inyección de prestigio tanto para los nuevos gestores como para la plantilla actual del astillero y la industria auxiliar. El remate final de las obras ha supuesto un profundo desafío para la capacidad de un sector que se ha visto obligado a prescindir de cientos de trabajadores cualificados. Esa circunstancia ha obligado a poner en marcha planes de formación a gran escala para disponer de mano de obra joven y especializada no sólo para la construcción del Knutsen, sino con vistas a los futuros proyectos navales que se acometerán en Sestao.
alta tecnología Para llevar a cabo el montaje final del gasero, La Naval ha actuado como empresa subcontratista de Navantia -la antigua Izar-, que abonará al astillero una cantidad de 50 millones de euros por el contrato. El valor total del buque se estima en torno a los 175 millones de euros.
Los residentes en ambas márgenes del Nervión han sido testigos de cada fase de construcción del enorme coloso rojo. Sin embargo, el desarrollo de los trabajos más sofisticados han pasado desapercibidos a los ojos de los vecinos porque se han concentrado, a lo largo de los últimos meses, en el corazón del barco: el acabado de los tanques que transportarán el gas licuado y la puesta a punto del sistema de propulsión.
Estos dos apartados son el orgullo tecnológico del gasero, las áreas que le sitúan en vanguardia de la flota gasística mundial. Los tanques están envueltos con un aislante de 60 centímetros que combina una capa de aleación de níquel, madera de abedul importada de Finlandia y mineral de perlita. El objetivo es preservar del calor los 138.000 metros cúbicos de gas natural que transporta en su barriga, enfriados a una temperatura de 163 grados bajo cero.
doble energía El barco obtendrá la energía necesaria para desarrollar sus 20 nudos -una velocidad considerable, a tenor de su tamaño- a través de una doble vía: por una parte utilizará carburante convencional y, por otra, un sistema de conductos recogerá el gas que se inevitablemente se evapora en los tanques para alimentar la turbina de vapor.
El Sestao Knutsen se incorporará a partir de diciembre a la flota de naves charteadas -explotadas en régimen de alquiler- que Gas Natural y Repsol emplean para procesar un tren de licuefacción en Trinidad y Tobago. Antes de eso, el buque efectuará las preceptivas pruebas de mar en su camino a Ferrol, donde permanecerá un mes en el dique seco para ser pintado. Tras regresar al astillero a principios de noviembre, la entrega se efectuará unas tres semanas después. |
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