Bilbao. "A la gente le cuesta entenderlo, pero no tenemos más remedio", explica Jose Miguel Urrestarazu. El propietario de pastelerías Urrestarazu, una cadena de gran implantación en Bizkaia, despachaba el miércoles por la mañana al representante del distribuidor que surte a su negocio de mantequilla, huevos y leche. "Me acaba de decir que a mitad de octubre los precios de estos productos van volver a subir". Varios responsables de comercios vascos de alimentación han afirmado a DEIA que los clientes verán repercutir de nuevo incrementos de precios en el coste de los productos de primera necesidad en las próximas semanas.
Con independencia de los posibles motivos de estos encarecimientos, el consumidor final es siempre el pagano. Si no hubiera sido bastante con el rendondeo al alza por el cambio al euro, o con las inevitables subidas anuales, ahora nos avisan de que los precios crecerán quizás varias veces antes de finales de año.
Lo explica José Miguel Urrestarazu: durante el mes de septiembre sus establecimientos han aguantado sin subir el precio del pan o de los pasteles. "Pero ha llegado ya un punto en el que no podemos aguantar más, en dos meses ha ido subiendo todo escandalosamente. No sé qué va a pasar si esto sigue así, por algún lado tiene que explotar", afirma con evidente preocupación.
Y es que además del pan, uno de los alimentos más básicos, productos como la mantequilla o la crema del café han incrementado considerablemente su precio. "Un kilo de mantequilla nos costaba en junio 2,90 euros y ahora la compramos a 4,20". Esto, como explica el propietario de la cadena de pastelerías, encarece sin remedio los productos que elaboran. "Cocinar un pastel de cien gramos me cuesta más, por lo que he tenido que subirlo cinco céntimos. Y todo esto sin contar el IPC. La gente está cabreada y tienen toda la razón".
descontrol Kepa, responsable de las pastelerías Artagan, también muestra su preocupación. "Nunca habíamos subido los precios tan pronto. Siempre se hacía el uno de enero". Del mismo modo, este pastelero también se ha visto obligado a subir el precio de sus productos. "Ahora un pastel pequeño lo vendemos a 1,30 euros. Lo hemos tenido que subir cinco céntimos a pesar de que hemos intentado aguantar sin subirlo durante el mes de septiembre", explica. "No queda más remedio y nuestros productos son más caros desde hace quince días. El pan aún no lo hemos tocado, pero a final de año sí lo subiremos".
Urrestarazu explica que antes se pactaba el precio de los productos para todo el año calculando únicamente el aumento del IPC. "Ahora desde junio hemos estado asumiendo la subida descontrolada de los precios y se nota un bajón en la ventas", añade.
"La gente pregunta porque están preocupados, ya que este tema está saliendo mucho en los medios de comunicación y afecta mucho a las economías familiares", opina por su parte Kepa.
opiniones divergentes La raíz del problema, según explica el secretario general del sindicato agroganadero EHNE, Mikel Kormenzana, reside en los distribuidores. "Los grandes, como Eroski o Carrefour se están comiendo a los pequeños", explica. "Se está creando un oligopolio que impone sus precios. Esto nos perjudica tanto a consumidores como a productores".
Urrestarazu opina que el control sobre los precios por parte de las grande superficies es "uno de los motivos más claros de el aumento de precios". "El biodiésel o el encarecimiento de productos a causa de la demanda de los chinos no me parecen teorías suficientes", puntualiza. "Hace tres años se empezaron a terminar las reservas públicas de cereal y ya no existen. Sólo reservas privadas, de almacenistas privados que buscan el máximo beneficio".
"Una barra de pan tiene entre 100 y 150 gramos de harina, por lo que la influencia en su precio es de tres céntimos de euro, y lo suben entre diez y veinte céntimos. Algo falla en esta cadena", opina. "La crisis está en los productores y en los consumidores, y los grandes intermediarios aprovechan el tirón y suben sus precios". Kormenzana tiene una explotación ganadera y afirma que el precio de la leche "se ha mantenido congelado durante quince o veinte años". "Antes vendíamos la leche a 30 céntimos y ahora a 45. En el mercado se vende a un euro, ¿quién sale ganando?".
Pero los grandes distribuidores no están de acuerdo con estas acusaciones. En representación de todos ellos se pronuncia Anged, la Asociación Española de Grandes Empresas de Distribución. "A las grandes superficies no nos va bien la guerra de precios porque lo que nos interesa es tener precios competitivos: muchas ventas y bajos precios", explica Esther Barranco, en nombre de la patronal. Así que niega la mayor: "El sector no se está aprovechando de nada. Que puntualmente suban los precios es algo de lo más normal", concluye.
encarecimiento de la cesta de la compra |