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Esteban Sánchez ha contado con la ayuda de la familia Artiach para editar el libro. Foto: j. garcía |
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Esteban Sánchez periodista y escritor
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"Es una pena que Artiach ya no sea una empresa emblemática de la ribera de Deusto"
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Con motivo del centenario de la creación de la fábrica de galletas y tras un año de investigación, el periodista y escritor Esteban Sánchez, ha editado en colaboración con BBK y dentro de la serie Temas Vizcainos, el libro 'Artiach: La fábrica de galletas de Bilbao'.
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Cristina Carcedo
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bilbao. ¿De dónde surgió la idea de escribir un libro sobre la historia de Artiach?
La idea surgió porque este año se celebra el centenario de galletas Artiach, y uno de los nietos de los fundadores, Miguel Ángel Artiach, pensó que sería conveniente hacer un libro recopilatorio de la fundación de la fábrica y de la trayectoria de estos cien años. Al mismo tiempo, no se trata de hablar solamente de las galletas, sino también del ambiente sociocultural, lo que es Bizkaia y su evolución en todos los aspectos.
¿Por dónde empezó la investigación?
La investigación duró prácticamente un año. Comencé por documentos y archivos del Ayuntamiento, archivos de la Cámara de Comercio y de la Diputación y sacando algunos documentos antiguos de la empresa. Es ahí donde empezamos, luego ya pasamos a las entrevistas con los familiares y los trabajadores de Artiach.
¿Qué supuso esta fábrica para Bilbao y los bilbainos?
En primer lugar supuso un aumento de sabores en un ambiente social en el que no existían prácticamente. La variedad de galletas eran muy limitada, eran más que nada bizcochos y galletas de pan de higo. Esta familia trajo una serie de sabores muy ricos y muy extensos, ellos fueron los pioneros en España en traer las nuevas galletas. Por otro lado supuso dar trabajo a mucha gente. Se ofertaron muchos puestos de trabajo al principio un poquito modestos. Se pasó de setenta u ochenta personas a llegar a las 800.
¿Qué recuerdo les ha quedado a los trabajadores y, sobre todo, trabajadoras de la fábrica?
Muchísimas cosas. Pero sobre todo uno de los recuerdos que más conservan es que todas las galletas que se rompían en los obradores, en los trenes y en los hornos, las metían el bolsas de plástico y se las daban después a las operarias a un precio muy bajo.
Además del cambio de ubicación y dirección, ¿cuál es el cambio más significativo que ha sufrido la fábrica de entonces a la de ahora?
Que ya no es una empresa emblemática de la ribera de Deusto. Ahora está en Orozko, perdida entre montes. Todo el mundo tiene que ir y volver en autobuses y es como si fuese una granja. Aunque gracias a la familia Artiach la fábrica se ubicó en Orozko en lugar de en Madrid como quería la empresa Nabisco.
¿Cuál es la impresión que le ha quedado a usted sobre Artiach tras la investigación?
Lo que más me ha impresionado es el tema de la alimentación. Las madres a veces decían, "no, no voy a comprar estas galletas que son más caras", para comprar más baratas. La madre no se daba cuenta de que comprando galletas baratas la salud de sus hijos se veía perjudicada porque estaban compuestas de grasas que no eran adecuadas. Artiach sacó una serie de libros para enseñar a las madres alimentación e incluso recetas con platos que había que hacer con galletas.
¿Cree que el libro esconde algún detalle que pueda sorprender incluso a los antiguos operarios de la fábrica?
Normalmente cuando los operarios trabajan en una empresa, no se dan cuenta de lo que hay detrás. No se dan cuenta de si la empresa tiene o no dinero para pagar los sueldos, ellos cobran pero no saben si hay dinero o no. Ahí me percaté del gran empuje que tuvo Artiach en momentos de problemas económícos, pues esta familia tuvo que hacer unos esfuerzos tremendos para mantener la empresa. Antes de Nabisco tuvieron momentos en los que podían haber vendido la empresa a otros propietarios, sobre todo durante la posguerra, y aunque eran malos momentos se resistieron e incluso perdieron dinero. Eso es de lo que me he dado cuenta y una de las cosas que más valoro.
Galletas con cien años de historia
Aunque la fábrica de galletas ya no pertenece a la familia Artiach, los hijos y nietos de los fundadores no han dudado en homenajear a los mayores de su familia. 'Artiach: la fábrica de galletas de Bilbao' es, además de un libro de historia sobre esta empresa, el recuerdo de lo que supuso el trabajo de esta familia para la capital vizcaina. En 1907 y, gracias a la deuda de un mal cliente, Gumersindo Artiach aumentó su negocio fusionándose con la galletera Isasa. No fue hasta 1921 cuando la galletera se ubicó en la ribera de Deusto, convirtiéndose en una moderna fábrica para la época, que contaba con servicios como guardería, médico propio e incluso comedor y duchas diferenciadas para hombres y mujeres. Casi la totalidad de los empleados eran mujeres, que recibieron el apodo de 'galleteras', y llegaron a representar 600 empleadas de 800 operarios con los que contaba la empresa en los años setenta. Actualmente y tras las inundaciones de 1983, Artiach se encuentra en Orozko bajo el mando de la empresa norteamericana Nabisco. >c.c.
sus frases
"La familia Artiach fue pionera en la elaboración de nuevas galletas y sabores"
"La empresa editó libros sobre la alimentación con recetas de platos" |
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