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La 'hoja de ruta' de Ibarretxe y la 'utopía ibérica' de Saramago
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Robert Scarcia
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se cuenta que un día de noviembre de 1922, cuando una pareja de campesinos portugueses llevó al hijo recién nacido al registro civil, el funcionario competente cometió un error: El niño debía llamarse José Sousa, sin embargo fue anotado como José Saramago, y es que Saramago, el nombre de una planta silvestre, era el apodo de la familia paterna del futuro escritor portugués ganador del premio Nobel de Literatura.
Cuando el pasado verano José Saramago dijo que creía que Portugal "acabará por integrarse en un país nuevo, que se llamaría probablemente Iberia para que el nombre de España no ofendiese los bríos de los portugueses", se ha oído hablar de utopía ibérica a propósito de la afirmación del escritor. Algunos incluso señalaron con ironía la relación trascendente que podría existir entre aquel lapsus calami, o sea error de pluma, que determinó el nombre del escritor al nacer y el lapsus linguae o error de lengua o de palabra que supuestamente constituiría la afirmación según la cual Portugal, el Estado más antiguo de Europa, pudiese renunciar a su independencia política.
Como se sabe, la utopía ibérica de Saramago fue lanzada en una entrevista en un periódico en el pasado mes de julio. El escritor afirma que "los portugueses aceptarían la integración territorial, administrativa y estructural con España si fuese bien explicada: ... (Portugal) tendría todo que ganar en cuanto a desarrollo, y no sería una cesión ni acabar con el país, (Portugal) continuaría de otra manera. No se dejaría de hablar, de pensar y de sentir en portugués... No seríamos gobernados por españoles, habría representantes de los partidos de ambos países en un parlamento único con todas las fuerzas políticas de Iberia".
Creo que la utopía ibérica de Saramago debería ser bien explicada, no sólo a los portugueses, como lo sostiene el escritor, sino también sobre todo a los vascos, a los catalanes y a los gallegos. En efecto, existe une convergencia entre la integración ibérica de la que habla el escritor portugués y lo que propone la hoja de ruta del lehendakari de los vascos Juan José Ibarretxe. Y es que la Iberia política que imagina Saramago, y el proyecto político que indica Ibarretxe son las mejores propuestas hasta la fecha para transformar le península en una federación de naciones. Todos sabemos que al sur de los Pirineos hay varias realidades nacionales. La idea de integración política ibérica de Saramago podría incluso reducir las reacciones antivascas y anticatalanas de la España profunda y profundamente castellana: el miedo políticamente manipulado que se expresa con la fórmula España se rompe sería aún más ridículo frente al aumento territorial y demográfico del Estado representado por la integración de Portugal.
Según algunas fuentes, el número de portugueses que aceptaría la integración ibérica que imagina Saramago es todavía una minoría, pero cabe subrayar que dicha minoría parece crecer constantemente. Vale la pena insistir sobre la Iberia política de Saramago, y vale la pena subrayar que el proyecto político de Ibarretxe es un paso político importante en la dirección de un federalismo plurinacional. Además, un federalismo plurinacional ibérico podría interpelar los pueblos y los gobiernos suramericanos en búsqueda de fórmulas de integración. Si los dos Estados de Europa que le son más cercanos histórica, lingüística y culturalmente encontrasen una fórmula federal, América latina no debería quedarse indiferente... Con un poco de suerte y mucha determinación podrían darse hasta fenómenos de imitación.
Llama la atención también cómo los altavoces mediáticos, repetidores de banalidades asentadas por los poderes fácticos hayan tratado a las palabras de Saramago y a la hoja de ruta de Ibarretxe. Al escritor portugués le han tachado de utópico; al presidente de los vascos le dicen ilegal, hay hasta quienes han amenazado una intervención de la policía para impedir una consulta en Euskadi... Dicho de otra manera, el pasado verano se han reído de Saramago y este otoño insultan a Ibarretxe. Los portugueses dispuestos al salto político que supondría una integración con España y los vascos que apoyan al proyecto del lehendakari deberían de cerrar filas: Cabe recordar lo que dijo Gandhi: "Antes se ríen de ti, después te insultan, después tú ganas...". |
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