|
|
|
La plácida vida del verdugo
|
|
Esta semana se ha dado el pistoletazo de salida para el registro de nuevos dominios de internet con los caracteres de las distintas lenguas del Estado, incluyendo la ñ. Los más solicitados han sido 'móvil', 'coño' y 'fundación'. A buen entendedor...
|
UNA imagen muestra a un oficial nazi tomando el sol de la tarde recostado en una hamaca junto a varias jóvenes de las SS. En otra, ríen y bailan al son de un acordeón. Una tercera les muestra jugando con un perro o comiendo arándanos. No están en un hotel de vacaciones, sino en un descanso de su tarea en el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. A pocos metros de donde se encuentran, las cámaras de gas trabajan a pleno rendimiento. Tanto es así, que ni los hornos crematorios dan abasto para incinerar tanto cadáver, casi un millón ya. No hay remordimiento ni un mínimo pensamiento crítico sobre lo que están haciendo. El verano de 1944 acaba de comenzar y ellos, simplemente, obedecen órdenes. Si hay algo que estremece en estas imágenes es la banalidad del mal, que no hay atisbo de remordimiento, que no son monstruos, que son como nosotros.
En 1946, un teniente coronel del contraespionaje norteamericano encontró en un apartamento de Frankfurt un álbum con 146 fotografías que muestra la vida placentera de los verdugos de Auschwitz. Sesenta años después, en diciembre de 2006, decidió hacerlo público y donarlo al museo Holocaust Memorial de Estados Unidos, que ahora lo tiene expuesto. Este documento tiene un valor incalculable, ya que existen muy pocas imágenes del personal de este campo y de su vida cotidiana, al margen de las fotografías que muestran la llegada masiva de judíos de Hungría, hombres, mujeres y niños, que fueron exterminados en pocas horas.
El documento dado a conocer perteneció al oficial Karl Höcker, ayudante de Richard Baer, comandante del campo. Höcker fue capturado por tropas británicas y puesto en libertad gracias a documentación falsa que le identificaba como un simple soldado. Años después, fue descubierto y condenado a 7 años de cárcel. Cumplida la condena regresó al banco alemán donde trabajaba. Murió en 2000, con 88 años.
Todas las imágenes mencionadas pueden verse en la página del museo (www.ushmm.org) que cuenta con una completa documentación en castellano y resulta una visita imprescindible para conocer nuestros demonios pasados y presentes. Que los hay. |
|