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Cobre, acero, remaches, vidrio o hilos conforman su universo. |
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Arqueologías del futuro
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Síntesis de la obra de la última década de esta artista navarra, en la sala de exposiciones del centro Okendo de Donostia. Escultura constructivista y surrealista, mujeres aladas en el espacio aéreo.
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EL arte es un medio de conocimiento que establece relaciones con el pasado. Las obras de la muestra 'Arqueologías del futuro' plantean un diálogo con la memoria, la reactivan y la dan a conocer. Los creadores seleccionados por Peio Aguirre proceden de distintas partes. Han nacido en unos sitios pero viven en otros, y tal parece que necesitan rescatar parte de su existencia. Lo hacen de modo conceptual, aportando documentos y objetos, promoviendo la reflexión entre arte y vida, desde ayer hasta hoy. Interesante.
Nacida en 1965, Dora García es de Valladolid y habita en Bruselas. La artista castellana rescata antiguos textos e imágenes que abren campos de relación con la vida y la música. Viejas revistas y fotografías de archivo que regeneran cierto pasado. Unas páginas que suponen no sólo un reconocimiento a determinados comportamientos juveniles y episodios de la vida cultural en los años setenta y ochenta, sino también precipitan la idea de que son grandes acontecimientos autobiográficos que merecen ser conmemorados. Una mitología peculiar que habla de lo personal y que conecta, al mismo tiempo, con los valores y símbolos de una época.
Mathias Poledna (1965) ha nacido en Viena y trabaja actualmente en Los Ángeles. Su acercamiento al sonido es muy silencioso. El ruido del reproductor es lo único que se oye delante de una filmación de personas en continuo baile, como en hipnótico trance. La extrañeza de estos actos se traslada en la vitrina exterior a las carátulas de los discos de músicas tan diferentes como la de Cuba, Irán, Zaire, los yorubas o la electrónica. Unos elementos que estimulan los sentidos y el conocimiento, poniendo en relación de sinestesia la riqueza sonora con el cuerpo y el diseño de las portadas.
La danesa Pia Rönicke (1974) es de Roskilde y está afincada en Copenhague. Mediante la suma de objetos reales, documentos y diapositivas, crea un entorno que tiene la apariencia de cotidiano. Sin embargo, su minuciosa percepción propicia una narratividad que conecta las diferentes partes. El conjunto da a conocer una historia real, la del diseño de lámparas con papeles plegados. Su elementalidad, fragilidad y eficacia propone valores que parecen ocultar el misterio e introducen una estimulante interactuación con los espectadores.
Martin Beck (1963) es austriaco pero tiene su estudio en Nueva York. Le interesa un diseño que proyecta valores. Es el caso del edificio de Arte y arquitectura de Yale (1963), cuyo patrón habla de una cierta eficacia constructiva y una estética minimalista que traslada modos de vivir y de percibir. Un mismo fragmento constructivo se repite y es la llave que abre la interrogante del conocimiento mediante la distribución de una serie de fichas bibliográficas que completan el análisis. Emplea, por otro lado, la imagen del cuadriculado banco Quaderna (1970) que produce la empresa Zanotta. Una obra creada por Superstudio que es el punto de partida para secuenciaciones postminimalistas, donde la monótona serialización de Sol LeWitt encuentra el acomodo del movimiento de la mirada. Interés por lo humano que se manifiesta también con la aparición de ruidosos motoristas en el vídeo. Una alternancia que permite observar el violento diálogo entre la contracultura y el diseño racional de su tiempo.
Desde la capital neoyorquina llega la obra de la artista suiza Carol Bove (Ginebra, 1971). Un dibujo denominado Mike Oldfield ofrece el rostro de una bella mujer. La paradójica relación entre el título y la representación permite establecer relaciones entre la apariencia y lo que sucede en el interior de las cosas. Un viaje hacia dentro que la autora permeabiliza mediante la utilización de libros. Unos archivos repletos de contenidos que se disponen sobre el suelo, como si fueran usados para un juego infantil, o se colocan de modo más cotidiano, sobre unas comunes estanterías. Más allá de cómo se distribuyen las publicaciones, está el latido de lo que pueden estimular cuando uno lee sus lomos y observa su estética. Un viaje que nos lleva desde el Arte Povera de Celant hasta la Crítica de la Razón Pura de Kant o El libro tibetano de la muerte. |
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