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La ONU clama contra la represión birmana y EE.UU. amenaza con fuertes sanciones
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Ban califica de "repugnantes" los ataques de la junta militar al pueblo. El enviado de Naciones Unidas presenta al Consejo un informe demoledor.
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nueva york. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó ayer de "repugnantes" los ataques de la Junta Militar birmana contra los civiles de su país y le pidió "acciones claras hacia la democracia y el respeto de los derechos humanos".
Ban se expresó así ante el Consejo de Seguridad de la ONU, que se reunió ayer para escuchar el informe que el enviado especial de las Naciones Unidas, Ibrahim Gambari, ha preparado sobre su reciente viaje a Rangún para evaluar la situación.
En el mismo Consejo, Estados Unidos amenazó con presentar un conjunto de sanciones contra la Junta Militar de Birmania si ese país no responde a la presión internacional para que cese la represión de las protestas en favor de la democracia. El embajador de EE.UU. ante la ONU, Zalmay Khalilzad, aseguró en una intervención que Washington está dispuesto a volver a poner sobre la mesa las sanciones, incluido un embargo sobre la venta de armas a Birmania.
"Lo que ha sucedido es inaceptable, y lo debe ser para los vecinos de la región, y para los que estamos en esta sala", afirmó el diplomático.
Por su parte, Ban mostró su "preocupación por los acontecimientos de Birmania y los informes sobre las violaciones a los derechos humanos. Reitero que el uso de la fuerza contra manifestantes pacíficos es repugnante e inaceptable".
El máximo responsable de la ONU explicó al Consejo de Seguridad que había pedido a Gambari que expresara a la Junta Militar birmana "unos mensajes muy claros de mi parte".
En su intervención, Gambari indicó al máximo órgano de la ONU que había advertido a la Junta Militar que gobierna el país asiático que la represión que ha desatado contra las manifestaciones pacíficas tiene repercusiones internacionales.
Asimismo, expresó su "confusión" sobre si las autoridades responderán a las peticiones de que liberen a todos los detenidos en la ola de represión desatada desde la semana pasada y de que inicien un proceso de reconciliación nacional.
Gambari advirtió de que "a no ser que el gobierno abra y amplíe el proceso que debe definir el futuro de Myanmar", las exigencias en favor de la democratización del país seguirán.
Ban, por su parte, exigió medidas concretas de los militares. "Espero que todos los detenidos sean liberados sin más retraso", dijo Ban, que aseguró que "ahora más que nunca, el Gobierno de Myanmar debe adoptar acciones claras hacia la democratización y el respeto a los derechos humanos". >agencias
Rusia y China se oponen a las represalias
Kyaw Tint Swe, embajador de Birmania ante la ONU, que fue invitado a intervenir en la reunión del Consejo de Seguridad, aseguró que la situación en su país "no es una amenaza para la seguridad y la paz internacional", una posición que en los días anteriores ha compartido China. Por su parte, los representantes de China y Rusia dejaron claro en sus intervenciones posteriores que no consideran que las sanciones sean un paso positivo para solucionar la crisis birmana. El embajador chino, Wang Gaungya, indicó que su país se siente animado por el resultado de la visita de Gambari y el anuncio de que el máximo jefe de la Junta Militar, el general Than Shwe, desea conversar con la principal dirigente opositora, la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi. "Estamos ante un proceso que será gradual", agregó. Pekín y Moscú ya bloquearon en enero con su poder de veto una resolución presentada por EE.UU. para exigir al gobierno de Birmania que liberara a todos los presos políticos sin condiciones y efectuara avances tangibles hacia la democratización del país. Gambari "Estamos en un momento que ofrece una oportunidad histórica para Myanmar". >efe |
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