Murcia 68 - 67 Bilbao Basket bilbao. Cuando los partidos se deciden como si de un lanzamiento de moneda al aire se tratara pueden suceder dos cosas: que salga cara o que salga cruz. Y ayer al Iurbentia Bilbao Basket le salió cruz en el partido inaugural de su cuarta singladura por la Liga ACB. Y menuda cruz, más cruda imposible. Tras una canasta de Marcelinho Huertas a 22 segundos del final, los hombres de negro mandaban en el luminoso por un exiguo 66-67. El Polaris World Murcia tenía las ideas claras. Balón para Jimmie Snap Hunter. También Txus Vidorreta sabía lo que quería. Una defensa numantina, sin faltas. El todo por el todo. Hunter, que hasta ese momento había pasado por el partido con más pena que gloria, cogió el balón y mandó abrirse a sus cuatro compañeros. La gloria o el fallo iban a ser cosa suya. Delante de él, Huertas, un defensor más que contrastado. Bota que te bota, el estadounidense penetró a canasta a seis segundos del bocinazo final y su tiro de media distancia se estrelló en el aro. Pero la Diosa Fortuna decidió darle otra oportunidad. El balón cayó en sus manos. Otro tiro que esta vez encontró por su camino la mano de Fred Weis. Tremendo tapón. La victoria parecía decantarse por el lado visitante… pero no. Cuando parecía que el esférico se perdía, Hunter hizo el más difícil todavía. Cogió el balón en el aire, a una mano, lo impulsó hacia canasta y el tiempo se paró. De manera cruel. Lo que en el 99% de las veces acaba en mandarina terminó en canastón. El balón describió una trayectoria diabólica, por encima del tablero para entrar limpio justo cuando sonaba la bocina. Una cruz cruel a más no poder. 68-67 para los de Manolo Hussein y derrota en el choque inaugural.
Fue el triste epílogo de un partido que dejó bien a las claras que a los dos equipos les queda todavía camino para poder sacar pleno rendimiento a sus plantillas. El conjunto vizcaino echó de menos la amenaza exterior de un jugador como Luke Recker, ausente por lesión, y en muchas fases de la contienda dependió en demasía de su acierto en la pintura, con un Marko Banic que fue el mejor de los pupilos de Vidorreta. El juego de perímetro funcionó a tirones (el primer triple, anotado por Salgado, llegó al filo del descanso), con apariciones esporádicas de Paco Vázquez en el tercer acto y de Quincy Lewis en el último, pero sin demasiada continuidad. Además, el hecho de encajar 28 puntos en el tercer cuarto, los mismos que en los primeros 20 minutos de partido, tampoco ayudó demasiado a los visitantes, que dieron demasiadas alas a un rival que tuvo en los bases Anton Gavel (muy bien en la faceta anotadora) y Chris Thomas (tremenda defensa sobre Marcelinho y Salgado) a sus principales referentes hasta la genial aparición final de Hunter.
Ya desde el salto inicial se pudo ver que el partido iba a ser un constante toma y daca, que cada canasta iba a valer su peso en oro. El Iurbentia Bilbao arrancó sin florituras en ataque, pero se mantuvo por delante al término del primer acto (13-14) gracias a sus buenas prestaciones en retaguardia y merced a los rebotes ofensivos de Weis y Banic. Eso sí, en el arranque del segundo acto, los de Hussein aprovecharon varios despistes del rival para hacerse con el control del partido. Sólo seis puntos consecutivos de Drago Pasalic y un par de acciones positivas de Banic impidieron que los locales se escaparan. Es más, dos canastas seguidas de Salgado, una de ellas un triple, hicieron posible que el equipo de Vidorreta llegara al descanso con su máxima renta en el marcador, 28-33.
Pero fue en la reanudación cuando empezó a torcerse el partido, con un parcial de 9-0 del Murcia que pasó a mandar por 37-36. Paco Vázquez conectó tres triples casi seguidos, pero estos fueron contestados por otros tantos de Gavel y Thomas y una serie de canastas que hicieron que el luminoso se colocara en un peligroso 56-46. Los visitantes reaccionaron con un 0-8 de parcial y el acierto de Lewis en los últimos diez minutos hacía presagiar que la victoria iba a caer del lado vasco, pero el Murcia supo sacar fuerza de flaqueza para hacer posible que el devenir de la contienda se decidiera en un agónico cara o cruz. Fue Hunter el que lanzó la moneda. Y salió cruz para el Iurbentia Bilbao Basket.