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El XC70 no lleva reductora. Intenta paliar esa carencia instalando de serie el sistema HDC, control electrónico que facilita el descenso de pendientes. |
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Mochila y corbata
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La reedición del sofisticado familiar 4x4 acredita sus progresos en todo tipo de ámbitos al desenvolverse con similar soltura por carretera y media montaña gracias a un equipamiento en el que prima la flexibilidad.
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Juan Ángel Martínez
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EL XC70, la interpretación del V70 aderezada para operar a uno y otro margen de la cuneta, vuelve a las andadas. La afortunada reedición de la berlina familiar permite a Volvo desarrollar un automóvil señorial capaz de transitar con similar confort y precisión por carretera y campo. El refinado 4x4 sueco plantea a la escueta clientela de aparatosos todoterreno de lujo una alternativa de compra algo más civilizada y sensata. Propone diversas variantes animadas por un motor diesel y otro gasolina (185 y 238 CV) desde 44.285 a 51.995 euros.
Tomando como punto de partida el renovado envase tipo wagon, el constructor nórdico recupera el original concepto crosscountry, noción de vehículo que casa igual de bien con la mochila que con la corbata. De la última versión de calle hereda consistencia y una cabina desahogada: los pasajeros de las dos filas disfrutan de más espacio para las piernas y los hombros.
El derivado 4x4 aplica una serie de pequeñas pero decisivas modificaciones mecánicas y formales que confieren una insospechada movilidad más allá del arcén. De cualquier modo, es poco probable que los compradores de este coche experimenten a menudo la tentación de comprobar esas cualidades off road.
La transformación del V70 en el XC70 queda patente por los revestimientos plásticos que protegen el perímetro del vehículo, así como por la superior elevación de su plataforma. El modelo deja ahora casi un palmo de distancia libre hasta el suelo para facilitar la circulación por suelos irregulares (gana capacidad de vadeo y mejora algo sus ángulos de ataque y salida). Esa separación de 21 centímetros es comparable a la que ofrecen algunos todocamino convencionales y supera con creces la de su más directo rival, el Audi Allroad (18,5 cm.); eso sí, a diferencia de la marca de los aros, cuyo reglaje neumático permite reducir la alzada al regresar al pavimento, Volvo se inclina por mantenerla fija.
Además de estos detalles fácilmente perceptibles, el modelo incorpora las dotaciones técnicas necesarias para garantizar la eficacia de sus movimientos. El XC70 instala un sistema de tracción integral AWD. Emplea embrague hidráulico controlado electrónicamente para distribuir la potencia entre los dos ejes; su misión es brindar un grado óptimo de adherencia en todo momento. Para ello incluye una función 'Instant Traction' que, cuando alguna de las ruedas delanteras patina, transfiere rápidamente tracción a las traseras para continuar avanzando; si la rueda tiende a girar en vacío el control de tracción la bloquea para superar la dificultad.
El XC70 no lleva reductora. Intenta paliar esa carencia instalando de serie el sistema HDC, control electrónico que facilita el descenso de pendientes. Con ayuda de los frenos y la retención del motor, el HDC dosifica la velocidad del vehículo (la mantiene constante a menos de 10 km/h, en primera o marcha atrás). Tras activar esta función por medio de un pulsador situado en el panel de instrumentos, el conductor sólo tiene que ocuparse de manejar el volante. Recuperar el gobierno de los mandos sólo requiere pisar el acelerador o el freno; el HDC también se desconecta al cambiar de marcha voluntariamente.
EMPUJE Y CONFORT. La contribución de esta notable ración de tecnología depara un comportamiento vigoroso y preciso, además de suave y cómodo. Rodando por carretera - pese a las apariencias es su entorno habitual- hace gala de un aplomo comparable al de la versión ciudadana. A la hora de saltar al campo, une a esa estabilidad una agradable destreza a la hora de absorber las irregularidades del suelo.
La fiabilidad y el bienestar evidenciados por el XC70 prosperan instalando la opción del sistema de chasis activo Four C (cuesta 1.650 euros). Este complemento permite al usuario seleccionar entre tres programas de amortiguación el que más se ajusta a sus preferencias o al trazado a seguir. Hay un modo Confort que prima la comodidad y resulta adecuado a todos los públicos y superficies; la posición Sport asienta mejor el vehículo tensando su unión al suelo a costa de realzar las irregularidades del mismo; la modalidad Advanced opta por un tacto aún más riguroso, que pega el coche al piso pero pone en peligro los empastes.
La elección de dos resolutivas mecánicas, el reputado gasóleo D5 y un moderno seis cilindros de gasolina, asegura la solvencia de movimientos en cualquier circunstancia. El generoso rendimiento de estos motores heredados del S80 y el V70 (entregan 185 y 238 caballos, respectivamente) procura un razonable equilibrio entre prestaciones y costes. Cada uno a su estilo, concilian reacciones efusivas y consumos coherentes. Quienes valoran ante todo la suavidad, el sigilo y la agilidad acertarán de pleno decantándose por la propuesta gasolina; los partidarios del ahorro y la autonomía disfrutarán eligiendo un D5 ligeramente más sosegado y sonoro.
El propulsor gasolina se asocia a transmisión automática secuencial de seis relaciones, mientras que el D5 también está disponible con caja manual. No obstante, la posibilidad del automatismo asociado al gasóleo resulta especialmente aconsejable tanto para personas que transitan asiduamente entre calles como para quienes frecuentan el campo. Uno y otro propulsor consiguen una excelente compenetración con esta caja de cambios, que facilita mucho la conducción urbana y, sobre todo, las evoluciones fuera del pavimento.
Eso no significa que el XC70 sea un escalador entrenado para protagonizar hazañas en alta montaña. Se trata, más bien, de un resolutivo y seductor automóvil concebido para desempeñar cometidos familiares y realizar incursiones en el campo. Dicho de otro modo, un producto que permite alternar la jungla del asfalto y los paraísos naturales. El disfraz de explorador aporta una nota de color pero no empaña el excelente acabado ni la meticulosa puesta en escena.
La propuesta todocamino familiar de Volvo muestra un automóvil bien resuelto y suficientemente dotado. No obstante, su propietario puede buscar la perfección contratando interesantes opciones que harán más contundente el desembolso final. |
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