londres. El primer ministro británico, Gordon Brown, expuso ayer, ante un aluvión de críticas de la oposición, sus razones para no convocar elecciones generales este otoño e insistió en que su partido responde al cambio que exigen los ciudadanos.
Su decisión de echarse atrás en el último momento, confirmada el sábado en declaraciones a la BBC, le ha valido al líder laborista reproches airados de sus rivales políticos, que le han recriminado su "falta de coraje" y han lamentado la "gran indecisión y debilidad" que ha mostrado el jefe del Ejecutivo.
En su entrevista con uno de los periodistas estrella de la BBC, que emitió ayer íntegra la cadena pública, Brown justificó su postura en su determinación de demostrar a los ciudadanos "su visión de cambio" para el país y desgranó los diferentes argumentos que pesaron en su cambio de opinión.
"Creo que lo importante es que continuemos con el trabajo de cambiar este país, puesto que es eso lo que quieren los ciudadanos y yo respondo a esa demanda", afirmó el primer ministro.
Ésa fue la conclusión a la que llegó el líder laborista en el 10 de Downing Street, su residencia oficial, donde este sábado se reunió con sus colaboradores más próximos, Ed Balls, Douglas Alexander y Ed Miliband, para estudiar la conveniencia de hacer un llamamiento anticipado a las urnas.
humillante Ante la expectación suscitada por los rumores sobre el adelantamiento electoral, el brusco cambio de parecer del "premier" desató una avalancha de críticas virulentas de sus opositores.
Así, el líder del principal partido de la oposición, el conservador David Cameron, aprovechó la coyuntura para atacar sin piedad al premier, al que acusó de dar "marcha atrás de forma humillante", acobardado por los resultados adversos de los últimos sondeos de opinión. El repunte de los conservadores a partir de su último congreso se reflejó ayer en los datos de tres sondeos de opinión, que soplan en favor de los conservadores.
"Ha tratado a los británicos como idiotas. No ha sido sincero y todo el mundo sabe que la razón por la que no convoca elecciones es que existe el peligro de que las pierda", sostuvo Cameron.
Pese a que se trata de la primera vez que los conservadores aventajan a los laboristas en un sondeo desde que Brown sucedió a Tony Blair el 27 de junio, el primer ministro se mostró ayer convencido de que su partido habría vencido en unos comicios adelantados "hoy, la semana próxima o dentro de varias semanas". No obstante, sostuvo que era mejor que los ciudadanos juzgaran su gestión de Gobierno "a más largo plazo".
Sobre esa versión discreparon también los liberales demócratas, que echaron en cara al primer ministro el haber antepuesto los intereses de su partido a los del Reino Unido y calificaron de "chapuza terrible" lo ocurrido.
Pese al chaparrón que se le ha venido encima, Brown, en quien no parecían haber hecho mella la crítica, respondía ayer a la BBC: "La pregunta que yo me hago al final es una más fundamental: ¿Por qué estoy en el ojo público? ¿Para qué estoy aquí?". "Y creo que mi tarea -concluyó- es plantear mi visión para el futuro del Reino Unido". |