para algunos menores, el Bulling puede empezar en la clase o en el patio y continuar en el Messenger. "Puede convertirse en un medio más de presión o acoso psicológico a los niños que se han atrevido a contestar a la pregunta de la profesora o que suelen ser menos populares", explicó el profesor de la Facultad de Ciencias de la Información y Comunicación de la Universidad del País Vasco, Carmelo Garitaonandia. "Al final el mundo en el que viven queda reflejado en internet", añadió la profesora Maialen Garmendia.
El acoso sexual o la violencia son otros riesgos a los que los menores son vulnerables en la red y ni los más pequeños pueden librarse si entran en las páginas incorrectas. Sin embargo, ellos lo tienen muy claro. "Algunos amigos me han contado que estaban hablando con alguien por el ordenador y que les han mandado poner la webcam y les mandan... con las personas que estaban hablando hacer cosas... Si esa niña hace lo que le piden, o ese niño, es porque le da la gana... Porque si sabe conectar una webcam de la misma manera va a saber desconectarla", asegura una chica de 17 años de A Coruña. "Una vez estaba yo en clase, me metí en un chat, empezaron a decirme esas cosas..." confiesa una chica de 13 años de Barcelona.
INSULTOs "Nadie te va a hacer nada"
La actitud de los jóvenes ante estos temas, según el estudio, es que "por una parte, se lo buscan acudiendo a páginas que no deben, y por otra, que cerrando o apagando el ordenador se terminan los problemas". "Del ordenador nadie te va a hacer nada", afirma un chico de 16 años de A Coruña.
"Por internet, prácticamente todos afirman haber recibido insultos, pero es muy difícil medir el grado de gravedad", afirman los investigadores. "Sí, sería culpa mía, yo me lo busqué por entrar donde entré", expone una chica de 17 años de A Coruña durante los grupos de discusión.
La mayoría no tienen conciencia de que internet sea peligroso para ellos, "si no te metes en páginas donde no te llaman", opinan. "Si tu quieres quedar con una personas... has quedado porque tú quieres. Si le dices que sí y después te pasa algo es tu problema", opina una chica de 16 años de A Coruña con respecto a este problema.
Los jóvenes califican a sus padres de "pesados" e identifican el controlar con el "fisgar" y les molesta mucho que les castiguen sin el ordenador. Aunque paradójicamente les parece ese control parental como "normal", e incluso a veces es apreciado como una muestra de interés, "que no pasan de ellos". "Yo llego a casa, me conecto y me voy. No estudio, no hago ni deberes ni nada y mis padres se enfadan con razón", valora esta chica valenciana de catorce años a la hora de enfrentarse al control paterno. |