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Mesa de redacción
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Batman y Robin
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Oscar Subijana
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eL inigualable showman, escritor, presentador y loca Boris Izaguirre, acaba de quedar finalista en el Premio Planeta de literatura. Su compañero de lid, Juan José Millás, se ha llevado los 100 kilos del premio, que no sé si le darán para comprar un pisito en Madrid, aunque no le guste la ciudad ni un pimiento al ser hombre de mar. Boris, ese ecléctico personaje que lo mismo hace el pino, se desnuda en público que nada estilo braza, calificó su relación con Millás nada más conocer el premio como la que mantienen Batman y Robin. Esa pareja del cómic encarnada por una especie de caballero negro enfundado en un traje de cuero del mismo color, y su ayudante-lacayo con ropajes propios del bosque de Sherwood. Boris, por supuesto, se posicionó del lado de los pobres, como el Robin Hood de las letras. La verdad es que este tío tiene ingenio, gracia, falta de escrúpulos y ningún sentido del ridículo, todos los ingredientes necesarios para no pasar desapercibido en el mundo que nos toca vivir. Allá donde va la monta. Y en los Planeta ha sido capaz de sacar a Juan José Millás, escritor introspectivo, de esas catacumbas en las que se mete para juntar letras. La farándula azotando en el culo al sentimiento íntimo aplicado a la literatura. La bomba. Tal vez lo que tenga el escritor venezolano es una inteligencia fuera de lo normal, o acostumbrada a hacer de lo normal algo anormal. Capacidad para manipular la realidad, doblarla en mil pedazos y llevarla a los extremos. A Boris hay que agradecerle su sinceridad en todas las facetas y su capacidad para hacer de la vida un espectáculo. Por obligarnos a todos los que le miramos desde la distancia a echar una sonrisa; por hacernos sentir en muchas ocasiones que en la diferencia está el acierto; y porque abandera el atrevimiento como forma de vida. |
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