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El delantero de Artea, con varios gestos contrariados durante la disputa de un partido, busca los cuartos del Cuatro y Medio. |
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Vértigo
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Imanol Agirre, semifinalista del Manomanista de 2002 y que el viernes se medirá a Asier Berasaluze en los octavos del Cuatro y Medio, aún sufre cada vez que se ve obligado a competir.
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César Ortuzar
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En cuanto se asoma a las alturas, Imanol Agirre (Artea, 24 de octubre de 1974) padece vértigo. Sufre con la panorámica que genera la atalaya de la competición. "No sé muy bien cómo explicarlo, pero desde pequeño me ha pasado lo mismo a la hora de competir. Mi aita me recuerda partidos en los que lo he pasado realmente mal y era pequeño". El delantero vizcaino debutó en el profesionalismo hace más de doce años en Lemoa. Desde entonces los mismo síntomas, aunque con intensidad desigual, recorren su cuerpo antes de encarar los partidos de todo o nada. "La semana en la que me toca jugar en los campeonatos me noto diferente, para mí esos días son especiales. Los que están alrededor mío también me lo dicen. No es que esté de mal humor, pero sí que estoy como más pesimista. Eso es algo que llevas dentro, va con la personalidad de cada uno. Creo que me moriré con eso. Se tiene o no se tiene", confiesa Imanol. La presión es uno de los elementos que desestabiliza a Agirre ante estos retos. "Quieras o no, los que no estamos arriba del todo, nos la jugamos en este tipo de partidos. Parece que tienes que demostrar que puedes hacerlo bien. Eso te condiciona. Tratas de que no te influya, de tomártelo como una oportunidad, pero al menos a mí me influyen esas cosas". A pesar de su dilatada experiencia como profesional en la alta competición, fue semifinalista del Manomanista en 2002, en ocasiones las circunstancias de partidos menores le sobrepasan por completo.
La eliminatoria del Cuatro y Medio frente a Aitor Zubieta reflejó los desvelos de Imanol Agirre. El delantero de Artea venció, pero su actuación le laminó el ánimo. Por completo. "Lo pasé muy mal. Fue un partido raro. Estaba haciendo las cosas bien, pero al final me contagié de su juego. Tenía mucha ventaja y me la fue comiendo. Me descentré por completo". A la conclusión del choque, con el susto en el cuerpo y ambas manos sujetando su contrariado gesto, afirmó que "partidos así hacen que te replantees muchas cosas". ¿Qué quería decir Imanol con eso? Agirre aclara que "aquello fue algo del momento, pero sí que es verdad que te planteas si merece la pena tanto entrenamiento y tanto esfuerzo para pasarlo mal en la cancha. Muchas veces estás entrenando muy bien y luego no rindes en el partido. Eso es difícil de asimilar". Al de Artea le "encanta" entrenar y prepararse porque dice disfrutar con ello. Ese sentimiento se tuerce del todo a la hora de afrontar la competición. "He acabado a gusto en un par de campeonatos -apunta el de las semifinales del Manomanista- porque lo que se dice disfrutar, creo que no lo he hecho".
"no hay que pensar" A Imanol Agirre le gustaría ser un autómata a la hora de competir "aunque suene duro". "De alguna manera envidio a los pelotaris que no se comen la cabeza en la cancha". El de Artea opina que "cuando estoy jugando pienso demasiado. Pienso en cómo me viene la pelota, en cómo la tengo que golpear... sin embargo ves a Titín y mete el gancho, así, sin más. Le sale y ya está. Automatizado". "Un pelotari me dijo que nunca hay que pensar cuando se juega. Tal vez tenga razón", describe Agirre, que argumenta que "es verdad que darle tantas vueltas a las cosas son un pequeño lastre cuando hay que competir porque al final supone un gasto extra para el cuerpo". Domesticar el tobogán de emociones que le persigue requiere realizar un ejercicio de abstracción. "Te das autoinstrucciones para no pensar más allá durante el partido, para salir tranquilo a la cancha. A veces se consigue y otras no", explica Imanol, que cree en la validez de los psicólogos deportivos en la pelota.
El viernes en Azkoitia Imanol Agirre se enfrentará al berriztarra Asier Berasaluze por los cuartos. El de Artea espera "un partido corto, aunque a mí me conviene uno duro" frente a un rival "muy peligroso con el saque". Agirre adelanta que "le buscaré la izquierda, su punto débil". Entretanto, tratará de no pensar demasiado. |
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