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La Policía hizo callar y obligó a sentarse a los procesados que denunciaban torturas. Foto: efe |
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La Policía entra en la sala para acallar a los acusados de la 'operación Nova'
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El juez Guevara ordenó la entrada de los efectivos policiales y suspendió la vista durante 45 minutos.
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agencias
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Madrid. La segunda sesión del juicio a treinta presuntos terroristas islamistas procesado en el marco de la operación Nova por planear un atentado contra la Audiencia Nacional se reanudó ayer cuarenta y cinco minutos después de que fuera suspendido por las protestas de los acusados ante el tribunal.
La suspensión del juicio se produjo después de que el acusado Ahmed Mohamed, que debía continuar ayer la declaración, se dirigiera al tribunal para denunciar malos tratos por parte de las autoridades policiales y de los funcionarios de prisiones.
Ante esta actitud, el presidente del tribunal, Alfonso Guevara, les advirtió de que ese no era el lugar para hacerlo.
Las palabras del magistrado hizo que el resto de los acusados se pusiera en pie y comenzara a gritar "malos tratos, malos tratos" y a agitar las manos, por lo que Guevara ordenó que entrara la Policía "a mantener el orden".
Los agentes obligaron a los procesados a sentarse a la fuerza y el magistrado decidió suspender la sesión hasta las 11:15 horas para que los letrados hablaran con sus defendidos y les advirtieran de que si persistían en esa actitud se suspendería el juicio.
"Este espectáculo no lo admito", afirmó el presidente del tribunal, tras lo que abandonó la sala.
Al reanudarse la sesión, Guevara anunció la apertura de un expediente disciplinario a los acusados, al entender que la protesta era organizada, y dijo que hará gestiones ante Instituciones Penitenciarias para intentar mejorar la situación que denuncian los procesados.
Una vez reanudado el juicio, el presunto terrorista islamista Kamara Birahima, para quien la Fiscalía solicita 37 años de prisión por su implicación en un intento de atentado contra la Audiencia Nacional, reconoció ayer ante la Sección Tercera de lo Penal de este órgano que en julio de 2004 mantuvo una conversación con el emir de la mezquita de Roquetas de Mar (Almería) -el confidente policial conocido como Cartagena-, en la que se habló de comprar explosivos, si bien rechazó que dichas palabras se refirieran a actividades terroristas concretas y atribuyó todo a "una tontería" y un "juego".
Kamara, de nacionalidad mauritana, fue el séptimo de los 30 presuntos islamistas detenidos en octubre de 2004 en la denominada operación Nova que declaró ante ante el tribunal, que ayer celebró la segunda sesión del juicio por esta causa.
El procesado contestó a las preguntas de la fiscal Dolores Delgado utilizando circunloquios y expresiones muchas veces incomprensibles, y atribuyó todo ello a que personalmente se considera una persona "enferma y trastornada", declaró. |
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