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El lehendakari Ibarretxe, en la puerta de La Moncloa, donde ayer se entrevistó con Zapatero. Foto: efe |
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Zapatero se aferra a la 'ilegalidad': "Lo que no se puede hacer no se va a hacer y no se hará"
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"Una consulta, aunque no sea vinculante, sólo la puede poner en marcha el Estado".
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A. Artetxe Enviada especial
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madrid. Nunca decir un simple no fue tan largo. Por muy contundente que fuera, el traslado de esa negativa le llevó al presidente español dos horas de reunión, algo que inquietó a algunos periodistas de la capital. José Luis Rodríguez Zapatero, en una decisión insólita en su mandato, optó por ofrecer él mismo su versión del encuentro. Esa labor había correspondido en anteriores ocasiones a la vicepresidenta o a cargos de menor rango, por eso de no ponerse al mismo nivel que un presidente de una autonomía. Ayer no. Ayer hablaron los dos presidentes. De igual a igual. Zapatero aseguró que dejó "muy claro" al lehendakari que la consulta que propone sólo la puede autorizar el Estado y le avanzó que esta "segunda parte reconstruida" del Proyecto de Nuevo Estatuto Político, conocido como Plan Ibarretxe, correrá el mismo destino que la primera intentona. Esto es, no será aceptada ni aprobada. "Debe estar claro como el agua que no puede convocar ningún tipo de consulta, aunque no tuviera valor vinculante; lo que no se puede hacer no se va a hacer y no se hará", reiteró.
reparto competencial El presidente del Gobierno recordó al lehendakari cuál es el reparto de competencias y le manifestó que su posición es "muy clara, muy firme y muy determinada, pues la legalidad es inequívoca y una consulta popular sólo la puede poner en marcha o autorizar el Estado, a través del Gobierno o de las Cortes".
Tras recordar el fracaso del Plan Ibarretxe en el Congreso, Zapatero opinó que "la experiencia debería servir ya de algo" y estimó que el lehendakari "necesita un poco de tiempo para reflexionar". Zapatero destacó ante los medios que el objetivo fundamental es erradicar el terrorismo y, por ello, reclamó a Ibarretxe que busque el máximo consenso posible entre las fuerzas políticas vascas. Otra cuestión, a la que no aludió el socialista, es si determinadas fuerzas políticas vascas están dispuestas a realizar ese ejercicio democrático. En este sentido, se le recordó a Zapatero que el Parlamento vasco aprobó por mayoría el Plan Ibarretxe. Su respuesta fue que esa mayoría fue "ajustada" y apostó por "una mayoría trasversal", que incluya a las distintas sensibilidades que conviven en Euskadi. Según recalcó, ése es el camino que debe recorrer el lehendakari con la colaboración del PSOE y del PSE. "Si quiere iniciar una vía sin ningún fundamento legal y que no tiene además un respaldo político mínimo se encontrará con la oposición de los socialistas", advirtió.
Zapatero no desveló qué hará el Gobierno español si Ibarretxe mantiene su propuesta, convencido de que en democracia la ley y la fuerza de la razón siempre se abren camino: "Es verdad que uno puede persistir en las propuestas que no tienen camino abierto ni posibilidad de que se abran, pero también tiene posibilidad de rectificar y de cambiar". |
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