 |
|
|
 |
El lehendakari Ibarretxe saluda a los medios gráficos a su entrada ayer en el palacio de La Moncloa. |
|
|
|
El 'avispero' madrileño
|
|
El lehendakari se 'pegó el madrugón' y salió de Gasteiz a las seis de la mañana para presentar en Madrid su propuesta. La expectación era evidente. Muchos periodistas se desplazaron a La Moncloa para cubrir la información. Y no parecían un público entregado.
|
 |
|
A. Artetxe
|
 |
AL filo de las seis de la mañana, el motor del coche del lehendakari arrancaba en Gasteiz. Era el comienzo de una jornada que había levantado gran expectación. No sólo en Euskadi, también en Madrid.
En la capital española, el tráfico estaba semiparalizado. En la puerta de Portavoz del complejo de La Moncloa, el atasco en el reparto de acreditaciones para la prensa era evidente. ¿Un preludio de lo que pasaría después?
Los medios acreditados eran muchos. Muchísimos. Pasaban los controles habituales de seguridad y entraban a la explanada en la que había que esperar para ser acompañados a la sala habilitada para ellos. Porque seguir en directo, a escasos metros, el encuentro entre el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero y el lehendakari Juan José Ibarretxe, era un privilegio reservado para fotógrafos y cámaras de televisión. Los redactores lo verían simultáneamente en una pantalla de plasma en la sala de un edificio cercano. O eso estaba previsto. El lehendakari llegó con puntualidad británica. A las diez y media en punto. Pero los redactores tuvieron que esperar a ver las imágenes media hora más tarde. La pantalla de plasma no daba señal. Problemas con la conexión.
Una vez iniciada la reunión, a los periodistas les tocaba esperar. Hablar por teléfono, estirar las piernas, o salir a fumar un cigarro... Cruzar la puerta al exterior era un ejercicio al que acompañaban los responsables de seguridad. Un cigarro con escolta, decían algunos. Aunque la escolta era agradable.
Fuera, una avispa pasaba rozando a una periodista. "No sé qué pasa, pero llevamos unos días que no hay más que avispas en Madrid".
Dos horas de idas y venidas y, por fin, el responsable de prensa anunciaba que la reunión había terminado y que en breve comparecerían el lehendakari, en la sala habilitada, y un representante del Gobierno, en la sala de prensa que se usa tras los Consejos de Gobierno, situada en otro edificio. El cambio de escenario hacía presagiar a los periodistas que quien iba a comparecer sería Zapatero.
Al iniciar su intervención, Ibarretxe anuncia que primero hará un resumen en euskera del contenido del encuentro. Resoplidos y caras de disgusto de algunos periodistas.
Cuando comenzó a hablar en castellano, arrancaron los comentarios en voz baja. Más que tomar notas, algunos estaban en una minitertulia. "¡Qué cara más dura, dice que es legal!", se oía en un tono muy bajo al fondo de la sala. El discurso parecía no gustar demasiado a quienes intercambiaban confidencias.
Al concluir el lehendakari, todos salieron veloces hacia el otro edificio a escuchar -habían acertado en sus presagios- a Zapatero.
Cuando eso ocurría, el lehendakari había emprendido ya el regreso a Euskadi. Una parada corta para comer un sandwich y de nuevo al coche. El tiempo apremiaba. A las seis de la tarde tenía otra cita, esta vez con el vicegobernador de California, John Garamendi. |
|