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bilbao. Mochilas varias, ropa, cartones contra el frío, incluso artículos de limpieza como un balde y fregona, este hombre lleva consigo todo lo que considera necesario. Y no porque se traslade, sino porque su domicilio es la calle. Frecuenta los alrededores de la estación de metro de San Mamés. Cualquier lugar es bueno para sentarse y leer. Cuando no se tiene nada, ni casa, ni trabajo, deambular es la única actividad de esta persona que suele reunirse con otros que están en su misma situación, aunque sólo sea para charlar. Luego, cada uno, toma su propio camino, con la casa metida en un carro de supermercado. Foto: ruiz de azua |