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Zaurian piko
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Somos lo otro
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Katixa Agirre
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cuando fue galardonado con el premio Nobel de literatura, el año pasado, del escritor turco Orhan Pamuk se dijo que era "el descubridor de nuevos símbolos para el enfrentamiento e interrelación entre culturas". A Harold Pinter, en similares circunstancias, se lo retrató como un "escritor político, preocupado por la relación de poder entre el verdugo y la víctima, el torturador y el torturado, el dueño y el esclavo". Cuando el Nobel recayó en J. M. Coe-tzee se subrayó que el sudafricano era un "autor comprometido, que da su voz a los silenciados y desposeídos".
Doris Lessing, en cambio, ha merecido el premio por antonomasia de las letras por ser "la escritora que refleja la épica femenina".
De cuatro premios Nobel que he mencionado, sólo en un caso parece determinante la cuestión del género en la decisión del jurado. Y, casualidad, se trata del caso de una mujer. ¿Para cuándo un escritor que refleje la épica masculina y sea premiado por ello? Para nunca, seguramente.
El hombre, cuando escribe de hombres, escribe de lo humano, de lo universal. La mujer, cuando escribe de mujeres, escribe de mujeres. Y punto en boca.
Simone de Beauvoir nos lo señaló hace ya casi sesenta años, y su proclama, desgraciadamente, no ha perdido vigencia hoy: "La mujer se determina y se diferencia con relación al hombre, y no éste con relación a ella; la mujer es lo inesencial frente a lo esencial. Él es el sujeto, él es lo Absoluto; ella es lo Otro".
Ellos son ellos, y nosotras somos lo otro, qué le vamos a hacer: lo-que-no-es-hombre, la excepción, la nota discordante (aunque entrañable).
Y sin embargo, seguimos escribiendo, y algunas ganan premios Nobel: 11 mujeres frente a 93 hombres hasta el momento, pero todo se andará.
"No sé a qué se refieren", dijo Doris sentada en el porche de su casa, "los hombres y mujeres no son tan diferentes". Tiene razón. No lo son. Pero no todos se han enterado aún. |
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