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Martin Rancik, máximo anotador del encuentro de ayer, se cuelga del aro rival en uno de sus cuatro mates. Foto: zigor alkorta |
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Bilbao Basket 72 - 71 Granada
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Del brillo al oficio
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Pese a su gran inicio de partido, el Iurbentia Bilbao acabó sufriendo para doblegar al granada
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Jon Larrauri
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bilbao. A base de brillo y a base de oficio, dos formas de afrontar un partido de baloncesto, y ganarlo, incluidos en uno mismo. El Iurbentia Bilbao Basket cumplió ayer su objetivo de llegar a la tercera jornada con un balance positivo al llevarse el gato al agua en una contienda que tuvo dos fases muy diferenciadas. En la primera, los hombres de negro jugaron en tromba, desbocados, sin nadie que pudiera pararles. Así fue como lograron anotar 30 puntos en el acto inicial. A partir de ahí hubo que ponerse el mono de trabajo. Las alegrías desmesuradas desaparecieron, unas veces por mérito de un Granada que se mostró como un cuadro muy difícil de doblegar y otras por la precipitación de los locales, y hubo que tirar mano del oficio. De la defensa. Es en ese factor donde los pupilos de Vidorreta han dado este año un gran paso adelante. Su rotación de diez hombres permite al técnico de Indautxu dosificar a sus hombres para que estos no bajen la intensidad en ningún momento y en el baloncesto de hoy en día una buena retaguardia vale su peso en oro.
El triunfo acabó siendo sufrido, casi agónico, porque el Iurbentia Bilbao Basket no pudo ni supo romper el partido cuando tuvo oportunidad de hacerlo. El 30-20 con el que acabó el primer cuarto fue la primera oportunidad para lograrlo, pero estaba claro que el nivel de acierto de esos primeros diez minutos no podía tener continuidad (sólo dos fallos en el tiro), por lo que los de Valdeolmillos, duros de pelar a más no poder, supieron mantenerse en el partido. La ocasión más clara llegó en los últimos compases del tercer cuarto, cuando los locales lograron ponerse once puntos por delante (61-50) para fallar los dos ataques siguientes, francos ambos (un tapón a Weis y un tiro de Rancik que se salió). El cuadro andaluz recogió gustoso el guante lanzado por el rival y se pegó a él como un chicle, aunque al final no pudo completar la remontada.
Entre las gratas noticias del encuentro destaca el regreso de Martin Rancik al papel que se espera de él, el de jugador referencia a la hora de sumar puntos en la pintura. El eslovaco, pleno de intensidad, volvió ayer por sus fueros y con 18 puntos lideró a su equipo en esta faceta, muy bien secundado por los 14 de Marcelinho Huertas y los 10 de Fred Weis (8 en el primer cuarto) y Marko Banic. Por contra, los triples fueron la cruz del equipo (4 de 16), ya que Recker sigue sin estar al 100% y los Vázquez, Huertas, Salgado y Savovic no tuvieron su día en esta faceta.
Arranque demoledor El conjunto de Vidorreta saltó a la cancha pleno de acierto. En un primer cuarto de manual (brillantes en defensa y con un juego de ataque muy fluido) únicamente falló dos tiros y perdió un balón. El 30-20 con el que acabó el acto inicial pudo ser más escandaloso si no hubiese sido porque Corsley Edwards arrancó también como un vendaval (metió sus diez puntos en los diez primeros minutos). Pero en el segundo cuarto ya se vio que el partido no iba a ser un camino de rosas, ya que el Granada no llevaba hasta ayer un balance inmaculado por casualidad. Los visitantes llegaron a ponerse a sólo dos puntos en el luminoso (36-34), pero los anfitriones aguantaron el tipo en todo momento e incluso pudieron solventar la contienda tras la reanudación, pero con el 61-50 no se supo asestar el mazazo final.
Con el partido abocado a la agonía y el Granada remontando a base de triples de Pecile, Gianella y Udrih, al Iurbentia Bilbao supo salir a flote cuando peor pintaban las cosas, como con el 69-66 que reflejaba el marcador a dos puntos del final. Rancik anotó dos tiros libres y Vázquez pudo poner la puntilla con un triple sin oposición. Hierro, otra ocasión perdida. De toda forma, los locales aprovecharon que aún no estaban en bonus para defender con dos faltas los ataques andaluces. Además, Banic metió otro lanzamiento libre y el triple sobre la bocina de Gutiérrez sólo sirvió para colocar el 72-71 final. Al principio con brillo y al final con oficio. Pero victoria, que es lo que cuenta. |
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