A punto de cumplir los cien días en el cargo, Joaquín Caparrós no esconde sus cartas ni pretende poner paños calientes a la trayectoria de su equipo. "Tenemos los puntos que nos hemos merecido. Decir otra cosa sería engañarnos y eso no nos dejaría mejorar"
BILBAO. Acude a la cita en Lezama tras completar la sesión de trabajo matinal con el primer equipo. Se le ve implicado al cien por cien y convencido de lo que dice. También de lo que hace y de lo que quiere de su plantilla.
¿A punto de cumplir 100 días como entrenador del Athletic, qué balance hace de la situación?
En cuanto a la realidad clasificatoria no estamos muy contentos, porque nos gustaría tener más puntos. Pero los que tenemos son los que nos merecemos. En el aspecto del grupo, de su trabajo y de la adaptación, la valoración es inmejorable, porque nos ha ayudado el buen grupo que hay, las características muy especiales de este grupo, el nivel de compromiso que tienen los futbolistas, el entorno de la ciudad y lo que es toda la familia del Athletic. Por todo ello somos optimistas de cara al futuro.
¿Era un poco lo que esperaba encontrar cuando fichó por el Athletic?
Bueno, no soy una persona que me haga muchas ilusiones. En los 25 años que llevo trabajando como entrenador siempre que he empezado una temporada nunca me he marcado una idea preconcebida, porque siempre te equivocas. Hay que estar abierto a todo. A lo único que hay que dar importancia es al trabajo diario y a intentar mejorar cada día, que es nuestra obligación, para en cada partido dar un poquito más.
El Athletic viene de completar dos temporadas muy malas, por lo que basta con mejorar un poco para ilusionar a la afición.
Es normal que la gente esté muy expectante en el inicio de la temporada. Y el nuestro ha sido muy similar al de las pasadas temporadas, por lo que es lógico que el público tenga en mente los dos años anteriores. Lo que tenemos que hacer los profesionales es olvidarlo, trabajar para conseguir una línea de exigencia superior, a nivel individual y colectivo, para no revivir los dos últimos años.
¿Se nota en el vestuario?
No. En el vestuario hay tranquilidad. Está claro que el futbolista es persona y todos cuando tenemos una situación no buena, aunque sea a nivel personal, la recordamos. Pero al Athletic hemos llegado jugadores y técnicos nuevos. Y somos los nuevos los que tenemos que intentar que esos futbolistas no retengan esos recuerdos. Al revés, esa situación que tu ya has vivido, que la has visualizado y, sobre todo, que la has sentido, tienes que poner todos los medios para que no se repita. Mi obligación como máximo responsable de la plantilla es que la gente entrene bien y con alegría, porque es el mejor antídoto para vencer esa pequeña depresión que puede provocar no conseguir buenos resultados.
Por lo que cuenta, ¿todavía pesan esos dos últimos años?
Claro que pesa, pero todavía no. Ahora lo que tenemos que intentar es que no se produzca. Es demasiado pronto. Hasta no jugar doce o trece partidos, que es cuando los equipos se posicionan, no suele suceder. Es entonces, si las cosas van mal, cuando surgen los problemas internos en el grupo. Estamos convencidos de que el nivel grupal que tenemos es superior al del resto de equipos y debemos aprovechar esa ventaja.
Usted vaticinó que su trabajo se vería pasados dos o tres meses de competición. ¿Sigue afirmando lo mismo?
Por supuesto. Es lo que he comentado de los doce o trece partidos necesarios para fijar objetivos. Es entonces cuando hay que tener una plantilla fuerte, tanto en el aspecto físico como táctico, que es lo que hace que el nivel de competitividad se supere y la exigencia del grupo sea mayor. Los entrenadores tenemos que saber manejar esa situación.
Deja entrever que el Athletic debería estar más arriba en la clasificación.
Eso sería muy fácil de decir para mí y no me quiero engañar. Tenemos los puntos que nos hemos merecido. La verdad es que hemos estado a un pasito de ganar algún partido más, pero también hemos estado a un paso de perder otros. En el partido ante el Atlético de Madrid, con un poco de suerte, hasta lo podríamos haber ganado, pero la realidad es que tenemos 6 puntos y lo demás es engañarse, lo que te impide mejorar como profesional y como grupo.
En algunos partidos ha dado la sensación de que el Athletic reacciona sólo cuando recibe un castigo, cuando está por detrás en el marcador o cuando le empatan.
Es una cosa en la que tenemos que insistir. El equipo hizo un muy buen primer tiempo en Villarreal, a donde fue con todo en contra. Sin embargo, tras el descanso bajamos el nivel. Tenemos que aceptar que somos un equipo así, que necesita jugar con las cartas boca arriba.
¿Quiere decir que necesita marcar los tiempos del partido?
No, que va. En el fútbol actual, a excepción del Barcelona, no hay un equipo que marque el ritmo ni lleve la iniciativa en los partidos. Todos están diseñados para jugar al contragolpe, incluso el Real Madrid. Pero un equipo puede llevar la iniciativa sin tener el balón. Nosotros tenemos que llevar la iniciativa siendo muy sólidos los noventa minutos y siendo muy rocosos. No podemos meter un gol y que nos hagan otro rápidamente como nos ocurrió contra el Zaragoza. Ahí nos tenemos que hacer fuertes. Somos un equipo que tiene un activo distinto a los demás, y es que además de compañeros son amigos. Debemos sacar provecho de esa amistad, porque un equipo no es sólo el trabajo en el terreno de juego, sino que es la suma de muchos factores. Y en cada partido hay situaciones que los técnicos podemos corregir desde fuera y otras en las que el propio compañero es el que puede asesorar. Nos falta ese diálogo que sirve para ayudarnos.
¿Por qué concede tantos remates y tantos goles el Athletic?
Porque tenemos que ser más rocosos. Tenemos buenos números en las jugadas a balón parado. Sin embargo, a nivel general tenemos que mejorar en el apartado defensivo, lo que ocurre es que el perfil general de nuestros futbolistas es de corte ofensivo, pero hay que hacerles ver que bien posicionados sobre el campo pueden aportar un buen trabajo.
¿Le ha dejado algún partido plenamente satisfecho?
No. No hemos hechos esos 90 minutos de ser lo que tenemos que ser. Ese equipo rocoso y difícil de batir.
¿Y cuál fue en el que más cerca estuvo de conseguirlo?
Si al primer tiempo del partido de Villarreal le sumamos el segundo tiempo del partido contra el Atlético de Madrid, cuando el equipo tuvo continuidad y generó ocasiones de gol, fueron las dos ocasiones en las que más cerca estuvimos de lograr el Athletic que yo quiero.
Si estuviéramos en diciembre, ¿pediría algún fichaje a la directiva?
No. Tenemos lo que tenemos. Además, la experiencia me dice que el 90% de los fichajes que se realizan en invierno fracasan. Hay casos excepcionales como el de Marc González en la Real Sociedad o el propio Aritz Aduriz cuando llegó aquí. Y eso que el Athletic tiene ahí una pequeña ventaja porque el jugador que llega en diciembre tiene que amoldarse a un equipo, a una ciudad, etcétera… y eso un vasco ya lo tiene hecho.
Con respecto al partido contra el Valladolid, dice José Luis Mendilibar que el que pierda entrará en una difícil situación. ¿Está de acuerdo?
No. Insisto en que es demasiado prematuro. Las clasificaciones, al menos en los últimos años, dan muchos vuelcos. Los equipos que consiguen sus objetivos son aquellos que tienen una plantilla muy equilibrada.
¿Y dónde acabará el Athletic?
Todo dependerá de la velocidad con que consigamos hacer equipo. Y por eso tenemos que trabajar a tope.