El actor Héctor Alterio cambió ayer las tablas del teatro por una biblioteca. En la de Bidebarrieta ofreció un recital poético en el que estuvo acompañado por el guitarrista y amigo José Luis Merlín y en el que interpretó algunos poemas de Antonio Estaban Agüero, Pablo Neruda o León Felipe. Bilbao. ¿Ha elegido usted mismo los poemas del recital?
Sí, son de León Felipe, que es prácticamente el protagonista. Es un poeta que yo lo conozco desde mi infancia en Buenos Aires. He estado acompañado por un amigo mío, que es un concertista de guitarra, José Luis Merlín, y que enmarca en cierta medida los pasajes de este recital. Hace 3.000 años el poeta Homero consiguó que cientos de personas escucharan su poesía. Es lo que queremos repetir.
¿La música y la poesía hacen buena pareja?
Siempre. Gracias a ellas el espectador puede sentir vibrar lo más recóndito de su ser y eso hace que se establezca una comunicación directa entre él y el intérprete.
¿Qué es lo que le gustó de León Felipe en su infancia que le ha hecho serle fiel hasta la actualidad?
Todas sus contradicciones, talento y creatividad.
¿Qué le resulta más difícil: recitar un poema o un texto?
Para mí es exactamente igual porque yo no recito, interpreto. No creo ni siento un recital al uso, corriente… La posibilidad me la dio León Felipe, que dijo que cuando él termina su poesía la larga al viento y el viento puede hacer de ella lo que quiera. Esa libertad es la que me permite interpretar y no recitar.
¿La poesía y el teatro siempre han ido de la mano?
Siempre.
El título del recital es Como hace 3.000 años… Algunas cosas habrán cambiado, ¿no?
Hace 3.000 años yo no vivía así que no lo sé (risas). Es bueno tener en cuenta todo lo que ha pasado ya sea para bien o para mal.
¿Y la poesía ha cambiado desde aquel primer encuentro que tuvo con ella en Buenos Aires?
Como todas las cosas se adapta, depende quién la haga.
¿Cree que está perdiendo valor?
En absoluto. Hay poetas que son maravillosos pero que están despegados de lo que afecta al ser humano. No ha tenido la repercusión que habría tenido si se hubiera implicado en un sistema sociopolítico. Perdura más algo que pueda movilizar al espectador y sacarle de las nubes. La poesía es necesaria para hacernos pensar y mientras eso exista, seguirá.
¿Qué es lo que le atrajo de este proyecto para decidir aceptarlo?
No es la primera vez que vengo a Bilbao. Las otras intervenciones que he tenido aquí han tenido muy buena repercusión y ésta es la cuarta vez que les visito. Por otro lado, me apetecía poder representar a un poeta maldito como es León Felipe.
Ha hecho teatro, cine, televisión… ¿Escribe poesía?
No. Ya me gustaría. No tengo capacidad para eso.
Ni siquiera un poema para alguna mujer...
(Risas) No, nunca he escrito un poema a una mujer, más allá de un tango no puedo hacer.