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José Sócrates y Romano Prodi conversan antes de iniciarse la primera reunión de trabajo de la cumbre, ayer en Lisboa. Foto: efe |
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Italia mantiene el veto al nuevo Tratado de la Unión Europea en la cumbre de Lisboa
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Portugal, que ostenta la presidencia de turno, confía en que hoy podrán llegar a un acuerdo los Veintisiete.
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efe
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Lisboa. Los jefes de Estado y Gobierno de los 27 países de la Unión Europea iniciaron ayer una cumbre informal de dos días en la que intentarán superar los últimos obstáculos para cerrar el texto del Tratado de Reforma de la UE, especialmente la objeción italiana al nuevo reparto de escaños en la Eurocámara.
La cumbre comenzó con media hora de retraso, ya que la llegada de los dirigentes y los prolegómenos se extendieron más de lo previsto, y los líderes se lanzaron inmediatamente a debatir los flecos que quedan por acordar del Tratado, entre los que destaca el descontento italiano por el nuevo reparto de escaños en el Parlamento Europeo (PE).
Ese reparto, que debería en principio ser sancionado por los líderes europeos en Lisboa, hace perder a Italia la paridad que mantenía con Francia y el Reino Unido.
El primer ministro italiano, Romano Prodi, llega dispuesto a frenar el visto bueno a la asignación de eurodiputados si no se recupera esa paridad, pero no a vetar el Tratado, algo que la Comisión Europea piensa que es posible desde el punto de vista jurídico.
Pero el presidente de turno del Consejo Europeo y anfitrión de la reunión, el primer ministro portugués José Sócrates, prefiere solucionar todo en esta cita, a fin de evitar sorpresas y nuevos atascos en el futuro.
Poco antes del inicio de la cumbre, Prodi reiteró que la posición italiana "es muy clara" y se mantiene igual de firme, aunque se mostró dispuesto a lograr algún tipo de acuerdo.
"En las próximas horas tenemos que encontrar alguna salida y esa será nuestra tarea", afirmó Prodi en una conferencia de prensa anterior a la cumbre, pero no avanzó en qué podría consistir la solución.
España es la principal beneficiada por el nuevo reparto acordado por el PE y el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien también insistirá en que ambas cosas queden acordadas ya, para que la Unión pueda concentrarse en otras prioridades.
polonia Los líderes tendrán que solventar también la insistencia polaca en que el texto del Tratado incluya una mención expresa al llamado compromiso de Ioannina, un acuerdo "de caballeros" logrado en 1994 que permite retrasar en algunos casos muy excepcionales la adopción de decisiones, aunque no haya una minoría suficiente para bloquearla.
Otro punto pendiente es el problema creado por la forma en que el nombre de la moneda única, el euro, se transcribe al alfabeto cirílico que se usa en Bulgaria.
Más allá de lo curioso del caso, el asunto crea un serio problema legal a la Unión Europea, pero hay una coincidencia general en que se encontrará una solución, igual que para la demanda polaca o para asuntos de orden menor planteados por Austria y la República Checa, mientras que algunas delegaciones mostraron ayer más incertidumbre sobre cómo resolver la petición italiana.
La cuestión del Tratado domina de forma abrumadora esta cumbre de dos días, de forma que, si no se consigue un acuerdo en las primeras horas, la discusión pasaría a hoy por la mañana, cuando está previsto un debate sobre el papel de la Unión Europea en un mundo globalizado. Todo hacía indicar ayer que la noche iba a ser larga ya que las diferentes delegaciones esperaban negociar a última hora los flecos que quedan. |
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