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Aritz Aduriz celebra de esta forma su segundo tanto en la visita al Levante. Foto: am-press |
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athletic la actualidad
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La ley de la máxima rentabilidad
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Su segundo doblete de la temporada le ha permitido convertirse de nuevo en el foco de las miradas. Aritz Aduriz sabe que sus cuatro dianas en dos partidos las ha rentabilizado al máximo, ya que han aportado seis puntos al Athletic.
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Pako Ruiz
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Es el nombre más repetido desde minutos antes de las 19.00 horas del pasado domingo. Desde que el Athletic sellara en el Nuevo José Zorrilla su segundo triunfo en el presente ejercicio. Aritz Aduriz dio ante el Valladolid, curiosamente su ex equipo, un nuevo paso hacia delante. El donostiarra, no en vano, vuelve a estar en primera fila. Y ello siempre es una buena noticia para un delantero. Y para el conjunto rojiblanco, que se encontraba inmerso en un debate sobre la falta de pegada. Aduriz, por tanto, se ha vuelto a reivindicar. Firmó su segundo doblete en lo que va de temporada, el cuarto como rojiblanco, lo que le ha permitido elevar su cuenta particular a cuatro dianas, más de la mitad de las totales que llevan los de Joaquín Caparrós en estas primeras ocho jornadas de Liga.
Lo cierto es que Aduriz puede presumir de que ha rentabilizado al máximo sus goles. Han servido para dar seis de los nueve puntos con los que cuenta el Athletic. No se puede pedir mayores réditos. Como si se tratara del fondo de inversión más seguro en el mercado de valores. El donostiarra se ha convertido, por tanto, en la referencia rojiblanca. La marcha el pasado verano de Ismael Uzaiz al Ajax y la no llegada de un recambio al de Tutera desde fuera -sobre todo tras el intento fallido de la operación retorno de Ezquerro- dejaba al Athletic mermado en cuanto a recursos ofensivos. Tanto que, vista la ineficacia de los leones en las primeras jornadas, la preocupación se había apoderado del entorno rojiblanco. Aduriz, a sus 26 años de edad, sabe que está llamado a asumir el papel de heredero de Urzaiz. De consolidarse en su tercera temporada en Primera División.
Aduriz regresó al Athletic en el mercado de invierno de la campaña 2005-06. Eran momentos en los que el Athletic no vivía precisamente días de vino y rosas. Todo lo contrario. Por esa necesidad la Junta Directiva entonces presidida por Fernando Lamikiz decidió apostar fuerte -desembolsó tres millones de euros- por un jugador formado en Lezama y que tuvo que emigrar para demostrar su valía. Se reivindicó en el Valladolid, con el que en año y medio en Segunda División firmó un total de 20 goles -hizo otros dos en la Copa-. Sus números hablaban por sí solos. Aduriz retornaba a casa. Redebutó el 7 de enero de 2006 en San Mamés en el duelo frente al Deportivo (1-2). Volvía a vestirse de rojiblanco casi tres años después, cuando en el ejercicio 2002-03 Jupp Heynckes le dio algunos minutos en tres partidos de Liga.
A la tercera fue la vencida. Tras salir de vacío ante el conjunto deportivista, primero, y ante el Barcelona, después, el donostiarra por fin vio puerta. Lo hizo por partida doble, al igual que en el Ciutat de València frente al Levante y el domingo en Pucela, en el derbi de Anoeta. El choque acabó en tablas (3-3), pero Aduriz ya dio su primer punto al Athletic. Tras aquel bautizo como goleador rojiblanco, repitió en otras cinco ocasiones en los doce partidos restantes en los que tomó parte en ese curso. En total, sumó seis dianas, las que valieron cinco puntos -el mencionado ante la Real, otro más ante el Villarreal en San Mamés (1-1) y tres en Balaídos frente al Celta (0-1)-. Sus otros dos goles en La Rosaleda y en el Sánchez Pizjuán, donde el Athletic cayó ante Málaga y Sevilla por el mismo resultado (2-1), no sirvieron para sumar.
irregularidad En la pasada temporada, Aritz Aduriz no tuvo tanta fortuna de cara al gol. Fue, sencillamente, una víctima más del enorme sufrimiento por que el tuvo que pasar el Athletic para evitar la tragedia del descenso a Segunda División. Su tarjeta se limitó a nueve tantos en los 34 partidos de Liga, 27 de ellos como titular, que disputó. Su acierto proporcionó una rentabilidad de cinco puntos -el primero en el derbi inaugural ante la Real de aquella Liga en San Mamés (1-1), tres más con su doblete en La Catedral frente al Getafe (2-0) y el último de nuevo en Balaídos (1-1)-. Sus goles en Montjuïc frente al Espanyol, en San Mamés ante el Sevilla y en La Romareda ante el Zaragoza -en aquel duelo marcó su único hat-trick como rojiblanco- se quedaron en anécdota.
Como suele ser norma en el fútbol, todo jugador tiene su asignatura pendiente. Para Aritz Aduriz ésta radica en volver a levantar los brazos en San Mamés, donde no moja desde el pasado 18 de febrero, cuando precisamente firmó ante el Getafe el segundo de sus cuatro dobletes. Desde entonces encadena ya once partidos consecutivos -siete de la pasada temporada y cuatro de la presente- sin cantar gol alguno en La Catedral. Demasiado tiempo para un jugador para el que el gol es su modus vivendi. Y ello puede convertirse ya en una obsesión. El próximo sábado, en el duelo ante el Betis tendrá la oportunidad de cerrar esa herida. Su vuelta en el José Zorrilla puede suponer ese punto de inflexión para hacer un poco más de historia. |
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