Más que alegría o rencor, lo que brotaba ayer del interior de Iban Mayo era dolor. Un dolor profundo y fresco, pues fresca y profunda es la herida que lo causa. El ciclista de Igorre reconocía sentirse aliviado, pese a que siempre tuvo la conciencia tranquila. Pero sigue sin entender nada durango.¿Qué sentimiento le invade: alegría por el honor restañido o rabia por el daño sufrido?
Los dos. Siento bastante alegría porque ha quedado demostrado que soy inocente, pero también tristeza, porque todo este asunto nos lo ha hecho pasar muy mal a mí y a mucha gente durante demasiado tiempo. Se mezclan las dos cosas.
Hace dos semanas usted ya intuía que el asunto tendría un final feliz.
Sí, lo veíamos venir por el camino que llevaba el proceso, por el tiempo que tardaba en anunciarse el resultado de los dos contraanálisis, que ésa es otra… Pero cuando te lo confirman, y a mí me lo han confirmado esta mañana, sientes satisfacción y tranquilidad. Aunque te sepas inocente, siempre te asaltan las dudas y los temores de que la cosa no salga como tiene que salir por motivos que desconoces.
¿Quién le ha comunicado la buena nueva?
Ha sido Carlos Fontaura, y quiero aprovechar esta entrevista para agradecerle públicamente todo lo que me ha ayudado y todo lo que ha hecho por mí. Ha sido increíble. No me olvido de José Rodríguez, mi abogado, ni de mi familia, mi peña, mis amigos... Mucha gente.
Usted siempre ha proclamado su inocencia. Esos temores a los que se refiere, ¿se deben a los oscuros manejos de la UCI?
Todo lo ocurrido me hace pensar que el ciclismo no funciona por dentro como debería funcionar, al menos en mi caso, que no ha tenido sentido ni lógica. No es normal que pasen más de dos meses desde que anuncian mi positivo hasta que se me comunica el resultado del contraanálisis. Suele ser cuestión de poco tiempo, pero en mi caso ha sido una barbaridad, y eso no te invita a pensar en nada bueno.
Le han hecho dos contraanálisis. Visto desde fuera, da la impresión de que alguien iba a por usted.
No lo sé. Quizás con el tiempo llegue a entender lo que ha pasado, pero de momento sigo sorprendido.
Si la cosa hubiese salido mal, usted habría colgado la bicicleta.
Es que no me habría quedado otra. Tengo 30 años, y volver con 32 años vete tú a saber en qué equipo y en qué condiciones… No habría tenido sentido.
Y ahora, tras conocer todos los tejemanejes que ha conocido, ¿le quedan ganas de seguir practicando este deporte?
Al principio creía que pensaría de otro modo, que incluso en el supuesto de que se reconociese mi inocencia lo mandaría todo a paseo, que esto no tenía ya sentido… Pero cada día que salía en bici me daba más cuenta de lo mucho que me gusta y de lo mucho que iba a echarla de menos. La bici me gusta realmente. Además, haberlo dejado quizás habría sido cobarde. Voy a seguir porque me gusta la bicicleta, porque quiero seguir compitiendo, y porque quiero ser yo quien decida cuándo y cómo lo dejo.
Al menos, todo este asunto le ha permitido descubrir que ama realmente este deporte.
Ya lo sabía, pero muchas veces, por la lluvia, por el frío, por el cansancio o porque no vas fino, se te hace duro salir en bici. Dicen que no valoras las cosas hasta que no las tienes, y a mí me ha pasado algo de eso. Cuando creía que lo podía perder, me he dado cuenta de que el ciclismo me gusta realmente. Por suerte, todo esto ha pasado y el año próximo volveré a correr.
Dice que correrá el año próximo, supongo que en el Saunier Duval.
Sí, sí. Tengo un año más de contrato y estoy libre de culpa. Hoy mismo he hablado con Matxín y me ha dicho que cuenta conmigo.
¿Tiene la sensación de que hubo quien se alegró de su positivo?
Sí. Hay gente que desea el mal para los demás, pero el 90% de la gente me ha apoyado. Siempre hay gente que te falla, y al contrario: gente que no esperas que esté, está.
¿Qué sintió cuando le comunicaron el positivo?
No me lo creía. Me quedé blanco. No reaccioné.
Otros corredores, Landis o Hamilton, lanzaron campañas mediáticas para reclamar su inocencia. Usted no lo hizo. Se refugió y apenas apareció en los medios.
Ésa no era la solución.
Se lo pregunto porque mucha gente interpretó ese silencio como un reconocimiento de su culpabilidad.
Para nada. Yo siempre me he declarado inocente y he hecho lo que tenía que hacer: pedir el contraanálisis y defenderme. Unos me creyeron y otros no, pero pasa siempre. Para muchos, yo ya era positivo, estaba juzgado y condenado. Pero yo no tenía nada que decir, salvo que era inocente y que confiaba en que el contraanálisis lo demostrara, como ha sido. El problema ha sido el tiempo que ha tardado en aclararse el asunto. ¿Qué voy a estar, todo el día diciendo que soy inocente?
¿El daño está ya hecho o esta absolución lo resarce?
No, no. Me han hecho mucho daño. Difícilmente me pueden resarcir. Yo lo he pasado muy mal, y mi gente también. Ha habido días que no tenía ganas para nada, pero por suerte he tenido gente que me ha animado, me ha sacado de casa, me ha hecho tirar para delante… No dejaron que me viniera abajo.
En este tiempo se han escuchado rumores, y hasta se ha publicado que si a usted se le vio en tal bar a tal hora, que si montó un jaleo… ¿Se ha desfasado usted?
En absoluto. He hecho este invierno lo que hago todos los inviernos. Soy joven, me gusta salir en el mes y medio de vacaciones que tenemos, y he salido. Una cosa es lo que he hecho, y otra muy distinta lo que dicen que he hecho. Me he quedado asustado al leer alguna cosa que decían que yo había hecho. Lo leía y no lo creía. Descubrí hace tiempo de que si te ven dando una vuelta, la gente dice que has dado 20 vueltas. Me pasó hace tiempo y me ha pasado ahora de nuevo. Y duele.
Creo que estudia demandar a un periódico.
Claro, porque ha dañado mi imagen. Al parecer, cualquiera puede publicar lo que le dé la gana sobre ti y dañar tu imagen. Eso no puede ser así, y menos si es todo mentira.
¿Va a demandar a la UCI por daños y perjuicios?
Vamos a ver. Habrá que analizarlo fríamente con los abogados.
Pero el cuerpo le pide demandas.
Sí, así es. Tengo mucha rabia, porque lo que han hecho conmigo no es normal. Veremos qué pasa, pero yo no descarto nada.