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Noah Gordon ayer en Barcelona, presentado su nuevo libro. Foto: EFE |
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Noah Gordon presenta 'La bodega' y dice que su inspiración se agudiza con la edad
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El autor de 'El último judío' ha estado 8 años sin publicar a causa del éxito y los problemas de salud de dos familiares.
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Efe
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barcelona. El escritor norteamericano Noah Gordon, considerado uno de los maestros de la novela histórica con títulos como El médico, Chamán o El último judío, dijo ayer en Barcelona que conforme se hace mayor su inspiración se agudiza y por eso le rondan por la cabeza muchas historias.
Gordon está en Barcelona para promocionar su última novela, La bodega (Roca Editorial), escrita tras ocho años de silencio, una historia de superación personal ambientada en la España del siglo XIX, inspirada en el mundo del vino y con el trasfondo histórico de las guerras carlistas y el asesinato de Prim.
El escritor justificó los ocho años de silencio por problemas de salud de dos miembros de su familia, que pararon su ritmo de escritura, y además, por el hecho de que "después del éxito de El último judío me sentí presionado para retirarme y pensé que podría seguir escribiendo cuando quisiera, pero la literatura exige una disciplina y un horario diario".
"A medida que me hago mayor, la inspiración se agudiza más y se me ocurren muchas ideas", subraya el escritor norteamericano, quien es consciente de que "a los 81 años no puedo pensar que tendré tiempo de escribir todas las novelas que se me ocurren".
Por esa razón, ha anunciado que "en los próximos dos o tres años plasmaré esas diez o doce ideas en relatos, un género nuevo para mí que será un reto, por el ejercicio de condensación de las historias que te exige".
el vino, experiencia nueva En la presentación, el autor ha señalado que desde su primera visita al Estado español en 1990 fue entrando de forma natural en el mundo del vino: "Era una experiencia nueva, porque había vivido hasta entonces sin vino y poco a poco fui sintiendo aprecio por este mundo y casi se convirtió en una obsesión".
La obsesión le llevó a visitar algunas bodegas, a hablar con bodegueros y así fue, dice, cómo se fue dibujando el personaje protagonista, Josep Álvarez, involucrado contra su voluntad en un complot que convulsiona la ya turbulenta escena política del momento y que le obliga a huir al sur de Francia, donde trabajará a las órdenes de un viticultor que le iniciará en el mundo del vino.
Gordon recuerda sobre su método de trabajo: "En mis primeras novelas, tardaba cinco o seis semanas en completar la documentación previa leyendo libros en la biblioteca, pero ahora con el ordenador estos datos se pueden obtener en veinte minutos".
Sin embargo, como periodista que fue del Boston Herald, considera que "la información obtenida sobre el terreno es más valiosa" y de ahí sus frecuentes visitas a las bodegas españolas, de las que surgió su interés por la plaga de filoxera que desde Francia destruyó gran parte de las viñas catalanas. |
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