U primera novela "El día de los inocentes" ha sido traducida a más de doce idiomas, aunque aún no al croata, su lengua materna. Afincando en EE.UU., ha presentado en Bilbao esta parodia de un pícaro que sobrevive en un mundo de perpetua disolución y enfrentamiento Bilbao. El humor de Josip Novakovich es cáustico, de observador escéptico con la realidad. "Practico esa crueldad con mis personajes pero en la vida real no soy así", contesta. No hay más que fijarse en Ivan Dolinar. El personaje principal de El día de los inocentes lleva una vida marcada por el fatalismo y el espíritu de supervivencia en una Yugoslavia en la que pretende sentirse poderoso.
¿Detrás de esa parodia se esconde un ajuste de cuentas con su país natal?
Sí, me interesaba el trasfondo de mi país, en el cual viví hasta los 20 años. Es una mirada desde la distancia sobre mi pasado y hacia la lejana Yugoslavia. Es como una escultura expresionista. No tiene muchos detalles y muchas cosas están exageradas, colores muy brillantes en contraposición a los claroscuros, para que, de esa forma las cosas destaquen.
Funcionarios corruptos, monjas calenturientas… ¡No deja títere con cabeza!
Todo el mundo puede tener su lado divertido y ser objeto de chistes. Hoy día Croacia sigue siendo un país cruel. Cuando voy a casa, inmediatamente me dicen que he engordado. Me acarician el estómago y si perciben un punto débil, van a por ello. En EE.UU. eso no pasa. Es señal de mala educación. Es un rasgo de la caricatura: si la nariz es larga, la hago más larga.
En la novela se dice que Croacia es un país bananero. ¿Está de acuerdo?
No, en la actualidad es una democracia. Yo escribo sobre la época en la que Croacia no era independiente, y era un Estado totalitario socialista.
¿Huyó de Croacia o simplemente decidió empezar una nueva vida en EE.UU.?
Podría haber vuelto, pero decidí no volver. Cuando llegué a los EE.UU. pensé que iba a quedarme solamente dos años, pero me quedé definitivamente. Soy un exiliado musical, no político.
Explíquese...
Odio la mala musica y tuve que marcharme. En Croacia había mala música de imitación por todas partes. Pensaba que EE.UU. era un gran país donde se escuchaba jazz blues, el país de Jimmie Hendrix pero cuando llegué, nació la música disco, todavía peor que la música folclórica de Croacia. Tenía que haber regresado de inmediato pero no lo hice.
Ahora no lo tendría tan fácil para buscarse la vida en EE.UU...
Lo sé, soy ciudadano americano pero si ahora tuviera 20 años en Croacia, lo más probable es que no me marcharía a EE.UU. Era un gran país después del movimiento hippie pero ahora es otro país perezoso.
¿Homenajea a los supervivientes?
Sí, Ivan, el protagonista, es un superviviente. Aunque esté herido, casi se muere, pero se mantiene vivo gracias al gato. Le lame las heridas y el amor por el gato le mantiene vivo.
¿Encuentra esta historia cinematográfica?
Unas partes sí podrían encajar.
¿Se puede sobrevivir a tanta calamidad?
Hay algo que se llama humor de supervivencia. Trabajé en una reserva india, con los sioux, durante dos años y siempre estaban contando chistes. Decían que es la única forma de sobrevivir en la sociedad colonial.
Ivan se acerca a la religión cuando tiene miedo. ¿Qué quería explicar?
Yo no era religioso pero una vez cuando viajaba en avión en Perú, íbamos dirección a La Paz, el pilotos nos comentó que había fallado el motor. En ese momento, me hice religioso, y empecé a rezar.
El libro no ha sido traducido al croata, ¿por qué?
El antiguo editor compró los derechos del libro pero también se cambió de esposa. En definitiva se le olvidó editar el libro. Estaba demasiado atareado. Otro director va a adquirir los derechos del libro. Le deseo mucho suerte.
¿Estaba preparado para el éxito con su primer libro?
Como todavía no me puedo comprar un Mercedes, aún no puedo considerar un éxito. En Croacia el sinónimo de tener un éxito es tener un Mercedes.