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Investigan una fuga radiactiva en el interior de una fábrica en Zamudio
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Un técnico sufrió el lunes una sobreexposición a un isótopo altamente tóxico debido a una avería.
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Ibai Cereijo
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bilbao. La alarma saltó el lunes en una empresa de Zamudio especializada en la inspección de piezas industriales mediante rayos X. Un operario que trabajaba en una cámara blindada sufrió una sobreexposición a un material altamente radiactivo que obligó a activar el protocolo de actuación para casos de emergencia. Al parecer, la causa del incidente se debió a que el recinto no se encontraba totalmente en regla. El sistema de enclavamiento de la puerta de acceso estaba "averiado" y el técnico permaneció de 10 a 15 minutos expuesto a la peligrosa sustancia sin advertir el peligro, según informó ayer el Consejo de Seguridad Nuclear.
El organismo estatal, que se dedica a vigilar el estado de las instalaciones de naturaleza nuclear y radiactiva, ha abierto una investigación para esclarecer los detalles del suceso. Por lo pronto, ha mandado a la empresa que suspenda hasta nueva orden todas las operaciones que realiza con Cobalto-60, el isótopo que se liberó en el búnker de la compañía.
Fuentes del órgano enviaron un mensaje de calma al asegurar que se trata de un episodio cuyos efectos se limitan al trabajador afectado y a la empresa SGS Tecnos, ubicada en el polígono industrial de Ugaldeguren II. La posibilidad de que la fuga pueda tener algún tipo perjuicio para la población ha sido descartada de forma preliminar.
El técnico infectado por la radiación se encuentra en buen estado de salud a pesar del elevado grado de contacto que tuvo con el Cobalto-60. Desde que la firma tuvo conocimiento del incidente, el operario se ha sometido a una exhaustiva revisión médica que servirá para determinar la gravedad de la radiación. El Consejo de Seguridad Nuclear detalló que la exposición fue de 123 milisieverts -la unidad en la que se mide la difusión de sustancias radiactivas-, cuando los límites establecidos por la reglamentación fijan un máximo de 50 milisieverts a lo largo de un año y 100 en un periodo de cinco años.
Con todo, fuentes médicas consultadas por DEIA explicaron que las alteraciones físicas comienzan a manifestarse de forma significativa en el entorno de los 1.000 milisieverts. Los primeros síntomas en este caso son las náuseas, fiebre y una sensación general de cansancio. Por encima de ese umbral, surge el riesgo de contraer un cáncer.
indagaciones La posible fuga se produjo cuando el profesional realizaba una gammagrafía, una técnica de medición industrial ampliamente utilizada en las auditorías de calidad de piezas para detectar imperfecciones microscópicas en puntos de soldadura y componentes metálicas. Además de su uso para radiografiar metales, el Cobalto-60 tiene aplicaciones médicas diversas para esterilizar de equipos facultativos y como tratamientos mediante radioterapia.
Las indagaciones del Consejo de Seguridad Nuclear deberán desvelar cómo fue posible que ocurriera el incidente a pesar de que el técnico iba equipado con dos artefactos distintos para medir la radiación, y con los numerosos detectores instalados en la cámara. Hasta que estas incógnitas se despejen, la empresa no podrá proseguir con su labor. |
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