bilbao. A las siete de la mañana del 20 de junio de 2005, domingo, Javier Cantero quedó a cargo del equipo de cirugía de Urgencias del hospital de Basurto. Según el equipo, obraron "correctamente" y les "sorprendió" la evolución tan desfavorable que tuvo el paciente, que falleció 4 días después a consecuencia de un fallo multiorgánico derivado de una apendicitis. Los cirujanos aseguraron ayer ante el Juzgado de lo Penal que no hallaron en sus "múltiples" exploraciones el vientre en tabla (el abdomen duro como una piedra a causa de una infección). Pero la médico residente y su adjunta sí palparon el vientre duro, por lo que enseguida le derivaron a cirugía sin esperar el resultado de otras pruebas. Era la segunda visita a Urgencias, había aumentado el dolor abdominal, la frecuencia cardíaca y el paciente les había explicado que había vomitado en casa.
Tres cirujanos, una radióloga y dos médicos clínicos (la residente y su adjunta) están acusados de homicidio imprudente por negligencia médica. La fiscalía solicita dos años de prisión para cada uno. La vista arrancó con las declaraciones de los imputados, que por su condición de acusados no tienen la obligación de decir la verdad ante el juez (el "jura o promete decir toda la verdad..." sólo es para los testigos).
Los cirujanos cuestionaron la experiencia de la residente y aseguraron que es muy fácil confundir un vientre en tabla con un acto reflejo de contracción abdominal ante el temor del paciente a que el médico le toque y le haga daño.
En sus declaraciones, se apreció una contradicción entre las exploraciones efectuadas por las médicos clínicos de Urgencias (tanto por la residente como por la adjunta) y el resto. Ellas, tal y como indicaron por escrito en sus informes, sí hallaron el vientre en tabla. Con este diagnóstico, según reconoció una de las cirujanas, "el 99% de los casos terminan en cirugía", se trate de la dolencia que se trate.
Ni la analítica, ni la prueba de orina, ni la ecografía les aportaron más detalles sobre el diagnóstico y todos creían intuir que se podía tratar de una patología renal. Finalmente, el equipo de cirugía averiguó el diagnóstico después de realizarle un TAC (la prueba más fiable, ya que en las otras no se puede observar directamente el apéndice). La cirujana solicitó dicha prueba "a las 19.30 ó 20.00 horas porque entonces sí encontré signos de cambio en su evolución. Antes, sobre las 17.00 horas, encontré al paciente plácidamente dormido y sin analgésicos". El paciente llegó al escáner con el vientre en tabla, explicó la radióloga.
informe forense El abogado de la acusación, Fernando Gómez Menchaca, aseguró que "dejaron al paciente olvidado en Urgencias durante más de 12 horas". "Era domingo", añadió. El forense del Instituto Vasco de Medicina Legal aseguró en su informe, realizado a petición de la fiscal, que en este caso la "praxis médica no se ajustó" a los principios de actuación correctos.
En sus conclusiones considera que las pruebas practicadas fueron insuficientes, ya que para hallar el diagnóstico transcurrió más de un día y medio (desde las 10.15 horas del 19 de junio, primera visita del paciente a Urgencias, hasta las 21.00 horas del 20 de junio). Además, el forense cuestiona si los médicos tuvieron en cuenta la esquizofrenia del paciente. Ya que a pesar de encontrarse en tratamiento, conocer los fármacos que tomaba y expresarse en buena disposición, los enfermos de esta patología presentan un "índice de mortalidad mayor".
Los cirujanos reconocieron que el vientre en tabla "nunca va a mejor, siempre a peor". Hicieron hincapié en que se trataba de un paciente atípico, porque su apéndice se encontraba en una posición atípica: subhepática y retrocecal. Entre el hígado, el riñón y el colón. |