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Mesa de redacción
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El Tamayazo
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Oscar Subijana
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sE acuerdan ustedes de aquella pareja, Tamayo y Sáez, tránsfugas del PSOE, que con su cambio de chaqueta consiguieron defenestrar a Rafael Simancas de la presidencia del partido en Madrid? No. Tranquilos, que no han fichado por ningún partido vasco. Sólo la coincidencia ha provocado un cruce de caminos entre la política y la cultura que ha terminado dando una noticia curiosa que adornó ayer los informativos hastiados como siempre de políticos vociferando. La casa de subastas Sotheby's va a subastar el próximo día 20 de noviembre un cuadro del pintor mexicano Rufino Tamayo, que fue robado hace la friolera de veinte años, y que apareció en un cubo de la basura. La obra en cuestión podría alcanzar la nada desdeñable cifra de un millón de dólares. Sin embargo, la historia no termina aquí. Porque la propietaria se dio cuenta del valor de la obra que descansaba plácidamente en su hogar después de ver un programa de la televisión en el que se tasaban antigüedades que la gente tiene en su casa. Ni corta ni perezosa, la propietaria del cuadro rescatado de la basura lo identificó en televisión y llamó al programa. Se identificó como la mujer misteriosa, cómo si no, y dijo que tenía el Tamayo en su domicilio. Si la noticia ya es curiosa de por sí, mucho más lo será conocer cómo apareció el cuadro en un cubo de la basura de los americanos, sí, esos de hierro que tienen tapa, utilizada ahora de manera genial por el grupo de percusión, también norteamericano, Stomp. Claro que el cubo estaba en Manhattan, y en ese barrio neoyorkino sí se puede uno encontrar en la basura un Picasso, un Matisse, un Chagall. ¿Cómo era aquella historia narrada por el genial Tom Wolfe en su novela La Hoguera de las vanidades, en la que aparecía un yuppie que se ganaba la vida como estrella de una firma de brokers? Pues eso. |
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