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Michael Batiste (Panathinaikos) se cuelga del aro en un choque de la pasada campaña. Foto: efe |
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El poder del dinero
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El Tau Baskonia tratará de alcanzar por cuarta vez consecutiva la Final Four.
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Jon Larrauri
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bilbao. Si ese poderoso caballero que responde al nombre de Don Dinero marca la pauta en esta nueva edición de la Euroliga, tres de las cuatro plazas de la Final Four que se disputará en Madrid tendrían ya ocupante fijo -Panathinaikos, CSKA Moscú y Olympiacos- y el resto de 21 equipos que toman parte en la máxima competición se verían obligados a luchar por la vacante restante. El dispendio económico realizado por los dos gigantes griegos y por el club moscovita les ha dotado de un potencial impresionante y muy difícil de igualar por cualquiera de sus rivales, aunque la identidad de estos sea Real Madrid, Axa Barcelona, Tau Baskonia o Maccabi Tel Aviv. De todas maneras, las competiciones, al menos las que no son la Fórmula 1, no se deciden en los despachos sino en la cancha, lugar en el que la lógica de los presupuestos no siempre se cumple, por lo que la Euroliga se apresta a vivir una nueva edición repleta de emoción y también de buen juego, a tenor de los nombres propios, tanto individuales como colectivos, que en ella se darán cita.
En la parrilla de salida, Panathinaikos, CSKA Moscú y Olympiacos parten con algo de ventaja con respecto al resto de contendientes. El cuadro dirigido por Zeljko Obradovic, actual campeón, ha conseguido congregar a una auténtica constelación de estrellas, una plantilla compuesta por 14 jugadores de contrastada valía y capaz de hacer temblar a cualquiera. El equipo mantiene a varias de sus estrellas (Diamantidis, Batiste, Becirovic, Hatzivrettas, Tomasevic...) y se ha hecho con un importante número de refuerzos entre los que sobresalen los nombres de Sarunas Jasikevicius y Vassilis Spanoulis. El lituano regresa a Europa tras su frustrado paso por la NBA con el objetivo de volver a ser el mejor base del Viejo Continente, mientras que el griego también cruza el charco tras no tener oportunidades en los Houston Rockets. Junto a ellos han llegado nombres como los de Kennedy Winston, Andrija Zizic y Efstratos Perperoglu, capaces de hacer olvidar la marcha de Ramunas Siskauskas al CSKA Moscú.
Es precisamente el cuadro ruso el que presenta mejores mimbres para tratar de evitar un nuevo título de los helenos. Además de Siskauskas, ha incorporado al base griego Nikos Zisis y al pívot estadounidense Marcus Goree, ambos procedentes de Treviso. Pero lo mejor que le ha ocurrido al cuadro dirigido por Ettore Messina ha sido mantener su núcleo, sobre todo a un Theodoros Papaloukas al que la NBA tentó hasta el extremo. Junto a él lucharán por el cetro europeo los ya conocidos J. R. Holden, Trajan Langdon, Matjaz Smodis y David Andersen. Pero para dispendio económico, el realizado por el Olympiacos. El club de El Pireo, con Pini Gherson al mando, ha revolucionado el mercado hasta el punto de llegar a ofrecer 12 millones de dólares por dos temporadas a Chris Webber, aunque finalmente el jugador de los Pistons desestimó el ofrecimiento. En su lugar llegan al club desde la NBA tres importantes refuerzos como Lynn Greer, un gran anotador, Qyntel Woods, alero lleno de calidad al que sus escándalos fuera de las canchas no le han dejado triunfar, y Jake Tsakalidis, al tiempo que Milos Teodosic y Renaldas Seibutis aportarán juventud y frescura a un plantel que además recupera a Arvydas Macijauskas, lesionado la pasada campaña. El único pero a día de hoy radica en los 180 kilos de peso de un Sofoklis Schortsanitis, pívot que estaba llamado a dominar Europa y al que el exceso de peso ha acabado convirtiendo en un jugador residual.
Muchas alternativas Pese a todo, el tridente de poderosos no podrá descuidarse ni un ápice, ya que junto a ellos competirán un importante número de equipos capacitados para darles un buen disgusto. En ese grupo figura con luz propia un Tau Baskonia que buscará jugar su cuarta Final Four consecutiva. Seguro que el equipo que dirige Neven Spahija echará mucho de menos a Luis Scola, pero por lo visto hasta el momento en la Liga ACB Tiago Splitter ha dado un importante paso al frente en su aportación, algo que también tendrá que hacer el recién llegado Simas Jasaitis para suplir la aportación de perímetro de Serkan Erdogan. La lesión de James Singleton les hará daño en la pintura, pero entre Pete Mickeal y Will McDonald deberían hacer su trabajo.
En este pelotón de aspirantes tampoco hay que olvidar las posibilidades del resto de conjuntos estatales. El Real Madrid regresa a la máxima competición continental y tras ganar la pasada temporada la ACB y la ULEB Cup seguro que querrá estar en su Final Four, para lo que ha añadido al gigante Lazaros Papadopoulos. Unicaja tampoco andará lejos de los puestos de honor. El año pasado acabó la Euroliga en la tercera posición y esta temporada parece que han acertado con los fichajes de Marcus Haislip, Davor Kus y Bojan Popovic para suplir las ausencias de Florent Pietrus, Pepe Sánchez y Marcus Brown. Además, el hecho de contar con más experiencia que la pasada temporada puede ser fundamental. Por contra, parece que el AXA Barcelona de Dusko Ivanovic ha perdido bastante fuelle al verse huérfano de Juan Carlos Navarro, su gran referente en las últimas campañas. El estado físico de Alex Acker siembra muchas dudas, por lo que los Lakovic, Trias y Basile tendrán que ser los que tiren del carro.
El Maccabi Tel Aviv llega también a esta Euroliga con ánimos de revancha. Han apostado por el ex jugador Oded Kattash para suplir a Spahija en el banquillo y siguen teniendo en el ala-pívot croata Nikola Vujcic a uno de los mejores jugadores de Europa. Junto a él gravitarán varias de las mejores promesas del baloncesto israelí (Yotam Halperin y Lior Eliyahu) y un importante número de jugadores estadounidenses entre los que sobresalen el ex ACB Marcus Fizer, David Bluthenthal, Will Bynum y Vonteego Cummings.
Capaces de sorprender Además de todos estos equipos, hay varios más capacitados para dar la campanada, como son el Montepaschi Siena o el Efes Pilsen. El cuadro italiano, actual campeón de su competición doméstica e invicto en la presente campaña, cuenta con un grupo de jugadores que juega de memoria (Romain Sato, Terrell McIntyre, Shaun Stonerook, Rimantas Kaukenas, Benjamin Eze...) y se ha hecho con los servicios de Vlado Ilievski, Bootsy Thornton y Krystof Lavrinovic. Por su parte, el conjunto otomano tiene el aval de contar con David Blatt, campeón del Eurobasket con Rusia, en el banquillo y con una plantilla que si se conjunta puede ser peligrosa a más no poder, ya que cuenta con piezas de mucha calidad. Se puede dar la circunstancia de que juegue con un quinteto inicial completamente estadounidense formado por Scoonie Penn, Drew Nicholas, Kenny Gregory, Andre Hutson y Loren Woods (mucha atención a este jugador), bien secundados desde el banquillo por los Serkan Erdogan, Cenk Akyol y Ender Arslan.
Tras el partido adelantado al pasado lunes, en el que el CSKA Moscú dio buena cuenta del Prokom, la Euroliga se apresta a vivir una campaña repleta de emoción, con numerosos equipos que aspiran a desafiar al poder del dinero. |
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