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Ardanza, flanqueado por Atutxa y Montero, ayer en los prolegómenos de su conferencia. Foto: ZIGOR ALKORTA |
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Ardanza cree legítima la propuesta de Ibarretxe pero prioriza un acuerdo plural
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Aboga por un entendimiento entre los vascos para lograr una salida al conflicto del encaje de Euskadi en el Estado.
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Humberto Unzueta
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bilbao. El lehendakari José Antonio Ardanza calificó de "absolutamente legítimo" el camino trazado por el actual lehendakari Ibarretxe para alcanzar el final de la violencia y un acuerdo entre los partidos vascos y el Gobierno español. En una conferencia ofrecida en el Palacio Euskalduna de Bilbao, Ardanza priorizó un acuerdo plural entre los vascos a una eventual confrontación con el Gobierno español.
En el marco del ciclo de conferencias Euskadi en el mundo: la aportación de tres lehendakaris, organizadas por la Fundación Sabino Arana, Ardanza desgranó los principales logros e hitos de su trayectoria política durante su mandato como máximo dirigente de la CAV y, a continuación, se centró en analizar la actual situación política, especialmente en lo relativo a pacificación y normalización.
Ardanza se refirió al Acuerdo de Ajuria Enea como uno de los principales activos puestos al servicio de la política y las instituciones vascas. Tras recordar el difícil contexto social, económico y político, con una ETA muy dura, en el que arrancó su andadura, el lehendakari insistió repetidamente en la virtualidad de los acuerdos para gobernar en coalición con los socialistas vascos. Precisó que los acuerdos inicialmente fueron "más por necesidad que fruto de una reflexión", precisamente por la difícil situación que atravesaba el país. Pero, a renglón seguido, añadió que el tiempo demostró que la coalición fue, además de necesaria, crucial para el desarrollo del país y el devenir del autogobierno, "más allá incluso del tiempo que duró mi mandato".
También destacó la contribución del Pacto de Ajuria Enea a la separación entre pacificación y normalización, dos conceptos hasta entonces mezclados y que a partir de entonces sirvieron para redefinir la verdadera naturaleza del conflicto, desligada de la acción de ETA.
Durante su intervención, Ardanza rememoró que el Estatuto fue "el punto de encuentro amplio entre los vascos" para desarrollar el autogobierno y para encarar la cuestión de la pacificación y de la normalización. "Esto quebró en octubre de 1995 -recordó- pero no por culpa del nacionalismo, sino de los socialistas". A este respecto, rescató del recuerdo "la gran bronca que recibieron los compañeros socialistas en el Gobierno vasco" y censuró la actitud del Gobierno de Felipe González que "dijo que el Gobierno español no estaba sometido a las interpretaciones que el Parlamento vasco pudiera establecer con respecto al desarrollo estatutario".
Apoyándose en este dato, y en referencia clara a los socialistas, Ardanza recordó a los que añoran el Acuerdo de Ajuria Enea para enmendar la propuesta de Ibarretxe que fueron ellos quienes hace doce años rompieron el pacto plural.
Ardanza señaló dos límites infranqueables a la hora de hacer política. Uno de ellos es el de la pluralidad política de la sociedad vasca. A este respecto señaló que "en este país para avanzar, tenemos que ponernos de acuerdo las dos sensibilidades identitarias y de preferencia nacional que en ella anidan". El lehendakari señaló que para dar una salida razonable al conflicto del encaje de Euskadi en el Estado primero hay que ofrecer algún tipo de entendimiento entre los vascos. "Nuestra voluntad de ser y de relacionarnos con los demás ha de ser pactada y compartida, antes que en ningún otro lugar, en el interior del ámbito vasco", precisó.
El segundo límite infranqueable apuntado por Ardanza es el de la violencia. En este sentido, dijo que "el horizonte de final dialogado debe quedar abierto para cuando se dan las condiciones adecuadas. |
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