bilbao. La esperanza es lo último que se pierde, pero en el caso de los vascos y la paz el aserto empieza a correr peligro. Serio peligro. La furgoneta bomba en la T4, los dos ecuatorianos asesinados allí, la ruptura de la tregua, la vuelta de ETA a los atentados, materializada en Durango, Logroño o Zarautz, la nula reacción de la izquierda autodenominada abertzale, la encarcelación de la Mesa Nacional... Son gotas malayas que han ido horadando la esperanza de vivir en paz y tranquilidad de los vascos.
Porque tener, la tenían. Hace sólo un año, un tercio de la sociedad vasca confiaba en que cualquier expresión de violencia desaparecería de sus vidas en menos de cinco años. Los acontecimientos han puesto de manifiesto que la situación actual es otra. Totalmente distinta. Ese escenario diferente también ha calado en el anhelo de los vascos. A principios de este mes, entre el 4 y el 8, cuando Gizaker elaboró sus mil encuestas en toda Euskal Herria para el Fórum Radio Euskadi, ni uno de cada diez vascos confiaban en que la paz llegue a Euskadi en el próximo lustro. El bajón porcentual es considerable: unos treinta puntos en sólo doce meses.
El dato es preocupante por sí solo, pero adquiere otro cariz más desesperanzador unido a otro: el 16 por ciento de los encuestados considera que Euskadi nunca podrá contar con una paz definitiva. La gran mayoría de los encuestados sobre esta cuestión no sabe, no contesta o no quiere responder. Otra forma de ilustrar el hartazgo de la sociedad vasca respecto a una de las realidades que marca su agenda en los últimos cuarenta años. Por territorios, Bizkaia es el más escéptico, mientras la franja de edad más abonada al "nunca llegará la paz definitiva" se sitúa entre los 30 y 45 años.
sin eta, igual La encuesta del Fórum Radio Euskadi también revela que casi un tercio de los vascos considera que la desaparición de ETA no mejorará su calidad de vida personal. Es decir, lo ven como un problema ajeno a la esfera íntima, algo más relacionado con lo político; casi el 18 por ciento intuye que le aportaría más tranquilidad y el diez por ciento, que la desaparición de la organización armada redundaría, y para bien, en todo. Por último, esta situación ha hecho descender el deseo de autogobierno de los vascos. En una escala de 0 a 10, pasa del 7,36 de 2006 al 6,83 de este mes de octubre. |