 |
|
|
 |
Shanghai es la ciudad china que mejor ejemplifica lo que significan tres décadas de crecimiento económico de dos cifras. |
|
|
|
China sigue echando humo
|
|
La cuarta potencia mundial crece a un ritmo imparable. El 11,5% en el último trimestre. A este paso llegará a los Juegos Olímpicos que se celebrarán en Pekín habiendo ganado ya la medalla de bronce del ranking mundial, superando así a Alemania. Texto y
|
N ITRÓGENO líquido es lo que van a tener que echarle a China para enfriar su economía. De momento, ni la fortaleza del Yuan, que esta semana ha marcado un máximo histórico frente al dólar, ni la subida de los tipos de interés han sido suficientes para controlar un crecimiento que el tercer trimestre del año ha marcado un 11,5%, el triple de la cifra que rige Euskadi. Es la prueba de que el Partido Comunista ha perdido, en cierta medida, las riendas sobre el rumbo económico del país, aunque en la conferencia de prensa en la que se anunciaron estos últimos datos, Li Xiaochao, portavoz del Servicio Nacional de Estadísticas, consideró un éxito haber rebajado el incremento del PIB en cuatro décimas con respecto al trimestre anterior, en el que la economía creció un espectacular 11,9%.
Ahora, las autoridades chinas deberán reconsiderar las medidas adoptadas para evitar el siempre temido, pero hasta ahora nunca materializado, fantasma del sobrecalentamiento. La economía china ya es la cuarta del mundo, y Alemania ha empezado a sentir su aliento. Si se mantiene el rumbo actual, Pekín podrá celebrar sus Juegos Olímpicos, el próximo mes de agosto, con la medalla de bronce del ranking mundial en su poder. Y ya ha entrado en la lucha por los puestos más altos de la tabla en lo que se refiere a exportaciones. Si las predicciones se mantienen, y generalmente China suele sobrepasarlas por lo alto, en 2010 la mitad de lo que se consuma en el mundo estará producido en el gigante asiático.
Pero no es oro todo lo que reluce. Las impresionantes cifras del país esconden las grandes diferencias sociales existentes, que se han convertido en uno de los principales quebraderos del Partido Comunista. En su 17 Congreso, celebrado la semana pasada, los líderes chinos reconocieron los problemas y prometieron pasar de un modelo que busca el crecimiento exacerbado a otro que tenga el equilibrio social como meta. Es lo que la cúpula del Partido ha bautizado como la creación de una 'sociedad armoniosa'. El lema ya está en todas las calles de China, pero son pocos los habitantes que se lo toman en serio. "Los ricos cada vez son más ricos, y los pobres tienen difícil llevarse algo a la boca", comenta Xu Chaoping, un comerciante de la ciudad de Shanghai.
Es precisamente esta ciudad la que mejor ejemplifica lo que significan las tres décadas de crecimiento económico de dos cifras. Crecen por todas partes relucientes complejos residenciales de lujo que imitan la forma de vida occidental, y en cuyos nombres suele incluirse en muchas ocasiones el término 'paraíso', a la vez que millones de trabajadores pasan turnos de doce horas a cambio de unos 90 euros mensuales. Esas diferencias son las que la cifra del 11,5% no detalla. El sector inmobiliario crece a un ritmo cercano al 30% anual, y las rentas más altas se doblan cada década. Pero las clases más bajas de la sociedad no tienen tanta suerte, y han de vivir hacinadas en pisos de mala muerte.
Afortunadamente, el Gobierno ha dejado a un lado el tradicional 'todo va bien', y reconoce el problema. Con rostro serio, Li Xiaochao, admitió que "persisten dificultades estructurales e institucionales pronunciadas". Entre ellas, la inflación, que coquetea con el 7% y ya ha marcado el récord de la década. Y el Medio Ambiente, que se resiente del gigantesco incremento de la demanda energética. "Ahora todo el mundo tiene aire acondicionado, y el número de vehículos se multiplica cada día. El Gobierno es consciente del reto que ello supone, y está trabajando para dar una solución que permita combinar el crecimiento económico y la protección de nuestro entorno".
Mano de obra
12 horas al día/ 90 euros al mes
El desarrollo de China tiene su base en la inagotable cantera de mano de obra barata. Cientos de millones de trabajadores dispuestos a realizar interminables jornadas por una décima parte de lo que cobraría un occidental. O menos. "China es una ganga porque la mano de obra está tirada, no porque las materias primas sean más baratas", afirma Oscar Urdangarín, director de Danobat en China. Las buenas infraestructuras y las óptimas conexiones marítimas hacen el resto.
Muchos son, además, los que sueñan con un puesto de trabajo en una compañía multinacional. Las condiciones de trabajo en ellas son mucho mejores, y suele respetarse la ley. "Aquí el sueldo mínimo es de 85 euros", comenta Oscar Paz, director de Orkli en Kunshan. "Generalmente, los trabajadores quieren hacer horas extras, y trabajar los fines de semana, porque necesitan el sobresueldo". Sin él, es difícil que puedan hacer frente a los costos de la vida en la ciudad. La mayoría de estos trabajadores proviene de las zonas rurales de China, donde la vida es mucho más barata.
La otra cara del crecimiento económico
Xiu Jiangwei tiene 18 años, y hace tres que comenzó a trabajar en fábricas. Primero en el sur de China, en el sector textil. Ahora, en las afueras de Shanghai, en la industria pesada. Su calidad de vida ha empeorado a pesar de las subidas de sueldo. "Nos dicen que la economía crece y crece, pero también los precios de todo. Cada vez es más difícil sobrevivir. Ni siquiera trabajando doce horas diarias es fácil", se lamenta. Para ella, el crecimiento del 11,5% no es precisamente una buena noticia. "Crece la economía, y suben los precios, pero el sueldo sólo un 4%". El reto del país es incorporar a los 800 millones de campesinos a ese crecimiento imparable que, de momento, está abriendo la brecha entre pobres y ricos. Un descontrol de estas diferencias puede enfurecer a esa gigantesca masa a la que pertenece Jiangwei y poner en peligro la estabilidad del país. Otro dato a tener en cuenta para valorar la situación de millones de trabajadores en China es que, según las últimas cifras de la Administración Estatal de Seguridad Laboral, cerca de 110.000 chinos fallecieron en 2006 en accidentes de trabajo. >zigor aldama
El sector inmobiliario crece a un ritmo del 30% anual y las rentas más altas se doblan
La inflación, que coquetea con el 7%, ya ha marcado el récord de la década |
|