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Ochenta jóvenes debaten sobre las drogas en Portugalete en el marco del segundo 'En Clave Joven'. |
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Experimentación 'versus' miedo
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La mayoría de los asistentes a la segunda edición del foro sobre drogodependencias 'En Clave Joven' de Portugalete repudia el consumo. Texto y
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LAS drogas me dan miedo". Portugalete juega este fin de semana la baza de la concienciación sobre las drogodependencias en campo propio con un auditorio tan entregado a la causa de la prevención como reacio al lado oscuro de la vida.
La juventud rebelde, problemática, incomprendida de las crónicas de sucesos y sociedad se mutó en la segunda edición del encuentro En Clave Joven, en dócil y responsable. Por segundo año consecutivo, el Ayuntamiento de la villa jarrillera pretende aprovechar este foro como un barómetro sobre la percepción las drogas entre la juventud, aunque los 80 asistentes metabolizaron en primera persona los habituales mensajes de las campañas de prevención institucional.
De hecho, muchos de los asistentes cursaban estudios de trabajadores sociales y tomaban nota de las conferencias organizadas en las jornadas para poder dedicarse profesionalmente como técnico de drogodependencia.
Tal vez por ello, abundaban los discursos políticamente correctos que incluían entre las drogas a sustancias legales como el alcohol o el tabaco. "Consumo, aunque no paso de las bebidas", confesaba la portugaluja Aroa Zabala de 22 años. En este contexto, la abstinencia total se esgrimía sin complejos.
Agentes anticonsumo
Jóvenes en la cuadrilla
"Yo no bebo ni un trago y salgo hasta las 7 de la mañana como una campeona. Mi negativa ha dejado de llamar la atención en mi grupo", destacaba la coruñesa Belén. En su caso, su rechazo procedía de la convivencia con fuertes consumidores. "Ha habido drogodependientes en mi familia y he salido con un mediocamello. He visto como la gente se volvía violenta o caía en la mayor de las depresiones", relataba.
El miedo era una de las razones más esgrimidas contra el consumo de drogas frente al estímulo juvenil de la experimentación. "Me da más confianza tener sexo con un desconocido", admitía Aroa, "porque no sabes lo que te metes con esas sustancias".
A su lado, su amiga Laura revelaba sin ambages su condición de agente antidrogas dentro de su propia cuadrilla. "Yo les explicó a todos las consecuencias negativas del consumo, aunque en el fondo ya las saben. El problema es que los jóvenes no asimilamos los riesgos. Muchas de las consecuencias son a largo plazo y no se perciben", reconocía.
La mala imagen de las drogas de cualquier tipo y condición no sofocó el espíritu independiente de los asistentes, que reclamaron mayor información sobre las sustancias para decidir en última instancia por sí mismos. "Las campañas de negación no sirven porque incitan al consumo", subrayaba la sestaoarra Itziar.
El foro también incluía a algunos consumidores, aunque con algunos matices lógicos. En el caso del portugalujo Jorge, su consumo habitual formaba parte del pasado, cuando "fumaba porros todos los días". Sin embargo, también se arrepentía de ese pasado debido a que aún mantiene el recuerdo de sus bajas facultades. |
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