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Los disfraces y cachivaches de Halloween tienen presencia en Bilbao. |
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Halloween Biscayne
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Aunque quienes la promocionan tienen por medio el interés de los negociantes, la fiesta de Halloween importada de EE.UU. tiene cada vez más presencia en Bizkaia.
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t rick or treat! Aunque este celebre grito traducido como "truco o trato" y pronunciado por miles de niños norteamericanos pueda sonarle a chino a más de uno, seguro que la palabra Halloween no les deja indiferente. Esta fiesta, proveniente de la cultura céltica, es multitudinaria en Canadá o Estados Unidos y cada vez se está expandiendo más por todo el mundo. Euskadi y Bizkaia es uno de esos recovecos en los que las brujas, las calabazas huecas y los gatos negros cada vez cobran más protagonismo la víspera del 1 de noviembre.
Esa noche los niños se disfrazan de seres monstruosos y llaman a las puertas de los vecinos dándoles a elegir entre entregar un dulce o recibir un susto. En Halloween Biscayne, la celebración es bien distinta. Los jóvenes acogen la noche de los muertos vivientes como una excusa más con la que poder justificar sus salidas nocturnas y esto a su vez, hace que los pubs y discotecas hagan más caja que cualquier otra noche. Pese a ello, tal y como asegura Victoria Lores, responsable de la tienda de disfraces Bilbo Carnaval, "aunque nos está costando acoger esta fiesta, cada vez se acerca más gente a la tienda en busca de calabazas, caretas y todo tipo de accesorios". Añade que uno de los motivos por los que esta anglosajona fiesta está cada vez más cerca de los vascos es la influencia de los inmigrantes.
Por su parte, Aingeru y Asier, dependientes de la tienda El Disfraz, afirman que aunque cada vez se anima más gente a disfrazarse en la víspera del día de Todos los Santos, "realmente los más interesados son los pubs". Destacan que son los propietarios de éstos quienes más se acercan en busca de complementos con los que decorar sus garitos. En la noche en la que los poderes satánicos y de brujería están en su nivel de potencia más alto, los vascos cambian los dulces por unos tragos de kalimotxo y los disfraces pasan a convertirse en una sábana blanca transformada en un tenebroso fantasma.
La sala Fever festejará por segundo año consecutivo su característico y singular Halloween. En esta ocasión harán una colaboración con un club afincado en la ciudad alemana de Frankfurt llamado Monza y decorarán la sala Pink Fever con calabazas y telarañas.
bajo el signo del negocio
Discos, pubs, jugueterías
Además, en este espacio se celebrará una fiesta de disfraces y como en el resto de las salas de la discoteca, contarán con las sesiones de un sinfín de músicos. Javier Franco, codirector de la sala Fever, declara mostrarse muy contento con el programa organizado para la noche y asegura que se trata de un proyecto "muy potente donde la juventud se muestra muy participativa". Por otra parte, varios pubs de la calle Mazarredo de Bilbao ofrecerán a su clientela más fiel una noche de Halloween inolvidable y la sala Rockstar contará con una fiesta organizada por estudiantes de la universidad de Ingenieros de San Mames.
Los más peques de la casa, que en Norteamérica suelen ser los verdaderos protagonistas de esta celebración, también tendrán en Bilbao su particular festín. La cafetería La Granja convocará el próximo martes el noveno concurso de dibujos espeluznantes donde se albergaran participantes de todas las edades. Aún así, cabe destacar que el 23% de los aspirantes son menores de 7 años, y que el 55% lo son de entre 8 y 13 años.
Las empresas multinacionales con raíces en Estados Unidos son buenos embajadores de la fiesta. La firma juguetera Toys "R" Us, dará una fiesta para aquellos niños que se acerquen disfrazados y quieran participar en todos los talleres organizados para ellos.
Otras empresas más locales como pequeños supermercados urbanos también se apuntan a la corriente vendiendo las típicas calabazas vacías para que se puedan colocar dentro las velas. En definitiva, siempre una fiesta inmigrante que ha llegado y que cuaja pero solo bajo el punto de vista del negocio.
Los inmigrantes han propiciado el acercamiento de los vascos a esta típica fiesta anglosajona
Los que se posicionan en contra
No todo el mundo está encantado con Halloween. Se trata de una extraña coalición opositora que une a los fundamentalistas cristianos, quienes acusan a la celebración de promover ritos diabólicos; a los ambientalistas, que se quejan de las toneladas de materiales sintéticos que deja como secuela; a las feministas, escandalizadas por la exuberancia sexual de los disfraces; a los defensores de los derechos civiles, para quienes la costumbre de mostrar brujas en una horca se parece a los linchamientos y, naturalmente, a las propias brujas, quienes se consideran agraviadas en su condición. Hay una variedad de sitios en Internet dedicados a vender parafernalia anti-Halloween y organizaciones antiglobalización y religiosas seriamente preocupadas por el nocivo significado de esta milenaria celebración pagana de origen celta. Para la industria y el comercio, en cambio, Halloween es una bonanza que se ha convertido, según la Federación Nacional de Minoristas, en un negocio de 5.000 millones de dólares anuales, comparable a las grandes orgías consumistas del calendario como la Navidad y el Día de San Valentín. A. de C.
Los más interesados en la fiesta son los negocios que pueden sacar partido con la venta de sus productos |
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