| MÁS INFORMACIÓN |
 |
|
|
 |
|
|
Artea
|
|
La podredumbre social
|
 |
|
Saenz De Gorbea
|
 |
E L arte también puede sensibilizar y es un medio para el conocimiento de lo más incómodo. La pintura de Txaro Arrázola huye de toda idealización y se hace eco de los problemas humanos para representar acumulaciones de chabolas y lugares poblados de desechos y objetos abandonados. Un cúmulo expresivo que se aleja de la armonía, el orden o la complacencia y nos sitúa frente a una realidad contundente.
Al plasmar unos temas que desasosiegan, la autora vitoriana hace una elección por los más débiles. Ofrece una mirada a lo que no se quiere percibir y se prefiere olvidar. Se sitúa en los espacios donde habitan y se mueven los menos favorecidos económicamente, los desplazados, los trasterrados y exiliados.
Unos temas conflictivos que se muestran con una factura llena de conflictos y tensiones. La pintura es reseca, mate y sin brillo. La paleta es apagada, desvaída, triste, como sucia. Predominan los blancos, grises y marrones, con algunos toques rojos. Los colores están aplicados mediante una alternancia de largas pinceladas, algunas manchas e imprecisas caligrafías sueltas. Las composiciones están abarrotadas. La gestualidad tiene una estructuración de fondo que permite entrar en el cuadro mediante energéticas diagonales. Una tensión que produce un cierto sentido del vértigo. El punto de vista es alto para mejor afrontar el mar de tejavanas que se extienden indefinidamente desde el primer plano hasta el fondo. El encuadre encierra la escena y provoca una sensación lacerante de asfixia. Nada de zonas de descanso, ni de horizontales líneas de horizonte, ambientes expansivos o celajes abiertos. Un espacio opresivo, una atmósfera ahogada e interminable.
Txaro Arrázola se deja llevar por el proceso y alterna distintos tipos de trabajos. Por un lado las pinceladas describen simplificada y estructuralmente gran cantidad de elementos. El lugar queda así comprimido y muestra la explosión de su deterioro. Y por otro, la materia es más leve, dialoga con el vacío y las cosas transcurren desde abajo hasta arriba. La vista se aloja en el suelo y transita hacia una serie de elementos que actúan como auténticas barreras. Unos tropiezos visuales que deben saltarse para encontrar alguna salida.
La artista pinta las alarmas de una urgencia y se fija en el fango de vidas que están al límite.
Musika |
|