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Benazir Bhutto, ayer en la localidad de Garhi Khuda Bakhsh. Foto: efe |
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Benazir Bhutto llega por fin a su ciudad natal
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fue a orar ante el mausoleo de su padre en medio de grandes medidas de seguridad. Tras más de 18 años de exilio dos suicidas convirtieron, hace diez días, su regreso en una masacre.
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Amir Mir
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islamabad. La líder opositora paquistaní Benazir Bhutto acudió ayer a su ciudad natal a orar ante la tumba de su padre, en su primer viaje desde el brutal atentado ocurrido horas después de su regreso al país el pasado día 18.
"La visita a la tumba de mi padre me ha dado fuerzas para hacer todo lo posible por salvar Pakistán salvando la democracia", declaró Bhutto tras leer unos pasajes del Corán y depositar pétalos de rosas en la tumba de su padre, el ex primer ministro Zulfikar Alí Bhutto, ahorcado en 1979 por el dictador Zia ul-Haq.
La presidenta del Partido Popular de Pakistán (PPP, principal de la oposición parlamentaria) rezó también por sus dos hermanos, enterrados en el mismo cementerio del pueblo natal de los Bhutto, Garhi Khuda Bakhsh, cerca de la ciudad de Larkana (este).
Bhutto, que heredó la dirección del partido de su padre y fue dos veces primera ministra, volvió a Pakistán el pasado día 18 tras ocho años y medio en el exilio para huir de las acusaciones de corrupción que pesaban contra ella.
Su regreso fue posible tras concederle el pasado día 5 una amnistía el presidente del país y jefe de su Ejército, Pervez Musharraf, con quien Bhutto ha alcanzado un acuerdo de reparto de poderes para hacer una transición a la democracia plena en Pakistán.
Pero la fiesta que le habían organizado sus seguidores, concentrados por cientos de miles en Karachi (sur), se convirtió en tragedia cuando dos suicidas explosionaron su carga al paso del vehículo de la opositora y mataron a un centenar y medio de personas.
Desde entonces, la presidenta del PPP ha abandonado su residencia en Karachi sólo en dos ocasiones, para visitar a los heridos en los atentados y para rezar por las víctimas ante el mausoleo de Muhammad Ali Jinnah, el padre de la patria paquistaní.
Bhutto, que ha estado enferma con fiebre esta semana, ha recibido a multitud de seguidores y prensa en su vivienda de Karachi, fuertemente protegida por agentes de seguridad.
La ruta entre su casa y el aeropuerto de Karachi quedó ayer bloqueada por policías y paramilitares, que escoltaron su vehículo blindado hasta el recinto aeroportuario, desde el que Bhutto viajó en avión hasta Sukkur (este), a menos de 30 kilómetros de Larkana.
"Vuelvo (a casa) con una mezcla de emociones después de todo lo que ha pasado", declaró antes de tomar el avión ante unas decenas de seguidores.
Fueron ya miles los que la recibieron en el aeropuerto de Sukkur y rompieron los cordones de seguridad organizados por el Gobierno provincial de Sindh, lanzando pétalos de rosas y cantando "¡Larga vida a Bhutto!" y "¡Bhutto, primera ministra!" al paso de su comitiva.
Aunque la opositora ha exigido que el Gobierno la proteja mejor, volvió a romper ella misma las reglas de seguridad al asomarse por el techo del vehículo que la trasladaba para saludar a sus partidarios.
Todo el camino hacia el aeropuerto se había llenado de votantes de Bhutto que portaban pancartas con fotos de ella y de su padre.
Siguen los combates en el valle de Swat
Los combates se reanudaron ayer entre el Ejército de Pakistán y los radicales integristas del valle norteño del Swat, que han causado la muerte de al menos siete personas, según fuentes oficiosas. Residentes del área de Zabal comenzaron a huir de sus casas al reanudarse los tiroteos, tras unas horas en las que el Ejército había detenido la operación en el valle para intentar abrir una vía negociadora con los integristas, indicó la cadena "Geo TV". Los soldados paquistaníes, apoyados por helicópteros, rodearon y atacaron en Imam Derai la madrasa (escuela coránica) que dirige el cabecilla integrista Fazlullah, líder de los talibanes paquistaníes que se han hecho fuertes en el valle. Aunque el portavoz del Ejército, Waheed Arshad, dijo no disponer de datos sobre posibles bajas, fuentes oficiales afirmaron ayer que en el ataque militar murieron tres insurgentes. Testigos citados por el diario 'Dawn' mantuvieron que, en represalia, los hombres de Fazlullah tomaron cuatro soldados como prisioneros y los degollaron. El Ejército desplegó el pasado miércoles 2.500 efectivos en Swat para luchar contra los integristas liderados por el mulá Fazlullah. >efe |
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