BILBAO. Los consumidores vascos además de afrontar la subida de precios de los alimentos pueden verse abocados a nuevas alzas de los tipos de interés en Europa.
El BCE tendrá que analizar mañana si las fuertes tensiones inflacionistas desatadas por los incrementos de precios de alimentos y petróleo le obligan, fiel a su papel de garante de la estabilidad, a retocar al alza los tipos de interés con lo que los préstamos personales y hipotecarios volverían a afectar negativamente al bolsillo de los consumidores.
Uno de los elementos que puede disuadir al BCE de una nueva subida de tipos es que la divisa única europea sigue revalorizándose frente al dólar y ayer el euro subió hasta alcanzar un nuevo récord en 1,4572 dólares debido a los problemas que atraviesa el sector bancario estadounidense por la crisis de las hipotecas de alto riesgo, aunque el BCE fijó su cambio oficial en 1,4547 dólares.
Con un euro alto se amortiguan en parte las alzas del petróleo pero se dificultan las exportaciones de la industria europea con lo que los analistas consideran que el Banco Central Europeo mantendrá los tipos de interés en el 4% en su reunión de jueves con el fin de no ayudar a revaluar el euro y lastrar un crecimiento económico en desaceleración, según los indicadores europeos y del FMI.
Con todo, no descartan que el banco señale una subida de las tasas a medio plazo y el euro tenga un nuevo impulso.
Haciendo equilibrios entre el aumento de la inflación, por un lado, y la preocupación sobre el crecimiento económico, por el otro, el BCE tendrá que tomar una decisión que en cualquier caso mantendrá los tipos de interés en el 4%, sus máximos de seis años.
La información que pidió el presidente del BCE, Jean Claude Trichet, no deja mucho margen de movimiento al banco emisor. La inflación, principal preocupación del organismo europeo, se disparó en el mes de octubre hasta el 2,6%, desde el 2,1% de septiembre y el 1,7% de agosto, y por encima del objetivo del BCE para el IPC de este año, que es del 2%. |