Bilbao. La Diputación Foral de Bizkaia mantiene un dispositivo de vigilancia y protección ante la aparición de casos de lengua azul en diversas explotaciones de Gipuzkoa. Ayer mismo, el portavoz del Ejecutivo vizcaino, Iosu Madariaga, admitió que trabajan con la posibilidad de que "previsiblemente" esta enfermedad llegue al territorio, aunque afirmó que por el momento no se ha detectado "ningún caso" en la cañada vizcaina.
Madariaga señaló que "todos" los veterinarios y clínicos de la Diputación se encuentran vigilando e inspeccionando las explotaciones ubicadas en las comarcas limítrofes con Gipuzkoa, "las de Markina y Durangaldea". Asimismo, el departamento de Agricultura se encuentra en "perfecta coordinación" con los territorios vecinos, el Gobierno vasco y el Ministerio estatal, para dar una respuesta "inmediata y eficaz en el caso de que previsiblemente esta enfermedad llegue a Bizkaia". De hecho, una delegación vizcaina ha viajado a Madrid para participar en la reunión del Comité Nacional de la Red de Alerta Sanitaria.
Aunque admitió que es "comprensible" la preocupación entre los ganaderos, el portavoz foral lanzó un mensaje de "tranquilidad" a la población "ya que se trata de una afección vírica al ganado que en ningún caso tiene ningún tipo de incidencia" para las personas. "Y, desde luego, no tiene ningún tipo de afección por consumo de productos cárnicos o lácteos", destacó Madariaga.
mesa de crisis Por su parte, EHNE instó a los gobiernos vasco y navarro a que se forme "inmediatamente" una mesa de análisis y seguimiento del foco de la enfermedad que cuente con la participación directa del sindicato para que todos los ganaderos estén "puntualmente informados y posibilitar la presentación de propuestas, al respecto, desde el propio sector". El sindicato agrario explicó que, según las informaciones disponibles, el virus de lengua azul detectado pertenece al serotipo número 1 cuyo transmisor es un mosquito, que por el clima generalmente no se encuentra en estas latitudes.
Asimismo, insistió en que afecta únicamente al ganado ovino y vacuno y no tiene ninguna repercusión en las personas por lo que "el consumo de productos procedentes de una explotación positiva no repercute en la salud humana".
No obstante, EHNE remarcó que la enfermedad sí puede afectar a la rentabilidad de los caseríos afectados, "tanto por la disminución directa de la producción de los animales enfermos, como por las limitaciones de comercialización debidas a las restricciones de movimiento que impone el programa contra la lengua azul en las zonas afectadas por la vigilancia y control". |