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Fotomontaje del A400M en vuelo. Foto: deia |
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El atraso del nuevo avión militar de Airbus no será "dramático" para la industria vasca
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Las empresas ITP, Sener, Aernnova, Nuter y Burdinberri colaboran en el desarrollo de distintas piezas del aparato.
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Ibai Cereijo
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gasteiz. Los grandes proyectos internacionales de aeronáutica se han abonado a la incertidumbre. El último programa en el que se ha anunciado un retraso digno de preocupación es el del aparato llamado a sustituir al histórico C-130 Hércules, el principal modelo militar de transporte a nivel mundial desde 1965. El consorcio europeo EADS acumula un retraso de seis meses en el desarrollo de la aeronave A400M, una circunstancia que no tendrá "efectos dramáticos" en las empresas vascas involucradas en su montaje, según afirmó ayer Juan Pedro Vela, director del Centro de Tecnologías Aeronáuticas.
La demora reconocida de forma preliminar por EADS atrasa la programación del primer vuelo hasta verano de 2008, mientras que la entrega inaugural, al Ejército francés, no se producirá hasta octubre de 2009. Para el consorcio europeo, acostumbrado en los últimos años a perder dinero por culpa de fallos de cálculo, supondrá un coste de entre 1.200 y 1.400 millones de euros, de los cuales Airbus deberá asumir más de 1.000 millones. En los mercados se especula con que esta evaluación de impacto económico puede aumentar a medida que pasen los meses.
El varapalo se suma al sufrido durante los dos últimos años por la clamorosa demora del A380, el avión de pasajeros más grande del mundo, cuya primera entrega se realizó 18 meses después de lo previsto inicialmente. Su contrincante americano, Boeing, también difundió hace pocos meses que su próximo avión estrella, el 787 Dreamliner, avanzaba con un desfase de seis meses.
En el desarrollo del avión militar, los ingenieros se han topado con inesperadas complicaciones al confeccionar el motor y poner a punto los sistemas.
Aunque la alarma roja se ha vuelto a activar en el cuartel general de EADS, la industria vasca ha recibido la noticia con relativa calma. Desde luego, el sector no espera que se repitan las turbulencias que sufrió por culpa de los sucesivos retrasos del superjumbo A380. Cinco compañías vascas tienen un papel preponderante en los trabajos del A400M: ITP, Sener, Aernnova, Nuter y Burdinberri.
el mayor motor ITP participa en a construcción del 20,5% del motor, la mayor cota de riesgo que ha asumido nunca en un programa. Su director general, Ignacio Mataix, subrayó ayer la "extrema complejidad" técnica del propulsor. Sus 11.000 caballos de potencia -la nave incorpora cuatro- lo convierten en el mayor motor aeronáutico de la historia, y deberá tener las prestaciones necesarias para funcionar en las condiciones extremas que caracterizan a las misiones militares y de transporte humanitario.
El retraso obligará a ITP a prolongar el periodo de desarrollo y, por tanto, a asumir unos costes superiores. Sin embargo, la empresa afronta esta circunstancia con "calma", ya que el "futuro del modelo está asegurado". Ya se han registrado 195 peticiones y no hay ningún otro aparato de similares características que pueda hacerle sombra.
Por su parte, la también vasca Aernnova fabricará en su planta de Orense los larguerillos del aparato, las costillas de forma y varios componentes incrustados en el ala.
Sener ha colaborado con EADS en el diseño de las cubiertas de combustible, piezas del fuselaje y utillajes varios. La alavesa Nuter dará forma a diversas partes móviles del tren de aterrizaje, mientras que Burdinberri suministrará diversas herramientras, revestimientos y moldes para conductos. |
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