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Mesa de redacción
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La Z, a salvo Félix Iriarte
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Juan Carlos Ibarra
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Desconozco los motivos del enfado que se traen José Luis Cebrián y el presidente español Rodríguez Zapatero. Alguno me lo puedo imaginar porque no debe ser sencillo dejar de ser quien un día fue para todo un presidente de Gobierno y pasar a segunda fila. Pero sea ese el motivo o no, se me hace difícil entender la furibunda reacción del ex jefe de El País. Desde su nuevo púlpito académico le ha mandado un recado como si le hubiera pillado en fuera de juego. "No hace falta asesinar la ortografía para ganar unas elecciones". Como ocurrencia vale, pero dicho desde la tribuna de la Academia de la Lengua suena a ajuste de cuentas. Ya se sabe que la venganza se sirve en plato frío y Cebrián creía que había llegado su momento.
Como me imagino que a todo ser humano, prefiero ponerme al lado del débil, del humillado, por un momento al lado de Zapatero. "Siempre preferiré jugar con las palabras que golpear con ellas". Así le respondió. La Z está a salvo y la C de Cebrián, cuestionada. Aún sin quererlo, Cebrián se va a convertir en el mejor aliado de Zapatero para su campaña ortográfico-electoral. No siempre se solventa de un plumazo la embestida más osada, pero al hacerlo se cambian los papeles y el golpe se estrella en el lanzador sin piedad alguna.
No me gustaba la campaña de la Z que el PSOE se había sacado de la manga, no porque retuerza el lenguaje, que eso me importa poco, sino porque me parecía poco imaginativa. Cebrián me ha cambiado esa percepción y espero que Zapatero sea fiel a su propia afirmación, es decir, que no utilice las palabras para martillearnos. Y es que demasiadas veces me ha parecido que detrás de su peculiar sonrisa se esconden palabras poco amables, como si golpeara con ellas.
firiarte@deia.com |
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