"Transferencias cero" El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, asume y hace ostentación de una política que se concreta en que no ha habido ni un solo traspaso de competencias a la CAV, lo que tiene un efecto directo sobre el bolsillo de los vascos.
lA legislatura del talante, ese periodo prometedor de avances importantes en acuerdos generales, y más en concreto en materia de autogobierno -y también de pacificación-, que se preveía con la llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero, amenaza con diluirse como un azucarillo y concretarse en una frustración más a las acumuladas por gran parte de la sociedad vasca. Nada, absolutamente nada, se ha avanzado en materia de transferencias durante los más de tres años y medio que han transcurrido desde que el PSOE alcanzara La Moncloa. Es cierto que se venía de un periodo oscuro, áspero, autoritario, prepotente. Un periodo protagonizado por una política autista y centralista a la par que absolutamente escorada hacia la derecha más rancia cuya cabeza visible era José María Aznar. El mismo dirigente que ayer mismo, con el más absoluto de los descaros, volvía su vista a la teoría de la conspiración sobre el 11-M, incluso después de la contundente sentencia de la Audiencia Nacional. Por ello -porque empeorar la gestión de Aznar era ciertamente difícil- se esperaban otros tiempos con la llegada de Zapatero y su famoso talante. Nada, sin embargo, ha cambiado. "¿Cuántas competencias, que le corresponden a Euskadi en virtud del Estatuto de Gernika de 1979, han sido objeto de transferencia durante la presente legislatura?" Es la pregunta, desnuda y descarnada, que le realizó ayer en sede parlamentaria el senador vasco Joseba Zubia al presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero. La respuesta, entre evasiva y reveladora, no podía ser más descorazonadora. En toda la legislatura socialista el número de transferencias contempladas en el Estatuto de Autonomía -que lleva en vigor 28 años- que el Estado ha cedido a la comunidad autónoma vasca es más que significativo: cero. Ninguna. Ni una sola de las competencias legalmente establecidas ha sido cedida por el Estado. Y esta cuestión no es meramente circunstancial, por mucho que el Gobierno español pretenda quitarle importancia. Según Zapatero, algunas de las transferencias que Euskadi demanda "no son asumibles" por su Gobierno. Eso quiere decir que el incumplimiento del Estatuto -una Ley Orgánica- no sólo es conocido, sino asumido por un Gobierno. Zapatero no quiere tener en cuenta que, tal y como publicó este periódico el pasado domingo, su política de transferencias cero, su inmovilismo absoluto en esta materia tiene un coste importante para los bolsillos de los vascos, más allá de las cuestiones puramente políticas. En efecto, la CAV, habida cuenta de que la prestación de algunos servicios por parte del Estado deja mucho que desear, ha tenido que financiarlas doblemente, a pesar de no tener la competencia. Es, por tanto, un desprecio al autogobierno y al Estatuto que Zapatero haga ostentación de su negativa a, simplemente, cumplir la norma de la que nos hemos dotado los vascos.