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Irujo, con su padre Juan Ángel, en la elección de ayer. Foto: Javier Bergasa |
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Diagnóstico Irujo
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Ambos delanteros retiraron el material sin problemas en el Labrit de Iruñea para una eliminatoria sin margen de error.
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César Ortuzar
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bilbao. Criticar a los demás es una tarea sencilla. A menudo, demasiado. Ver aristas en los otros no requiere esfuerzo alguno. Equipamiento de serie. Nada de extras. Pura condición humana. Sin embargo, virar la mirada al interior para encontrar pegas a uno mismo se asemeja a una heroicidad. Apenas perceptible por escasa. Realizar un ejercicio de autocrítica en privado resulta un acto de sabiduría, hacerlo en público multiplica su efecto. Juan Martínez de Irujo escrutó su andamiaje. Mostró en el escaparate su pensamiento. Realizó una autopsia nada amable sobre sí mismo. Escudriñó su actuación frente a Aimar con la frialdad de un forense. Una vivisección despiadada. No con otros. Con él. Diagnóstico Irujo: "Aunque no vi el partido lo tengo en la cabeza. Cuando sales revolucionado no piensas, se te pasan mil cosas por la cabeza y luego las cosas salen así. Jugué demasiado adelantado, muy precipitado y nervioso. Tengo que jugar con más paciencia. Incluso me costaba respirar porque no estaba bien colocado sobre la cancha. Tendré que jugar un cuadro más atrás. Me presioné demasiado a mí mismo". Una confesión. Nítida y contundente.
Sobre el futuro inmediato en la competición, en el que se medirá al riojano Titín el próximo sábado en el Labrit, el actual campeón de la modalidad lanza un discurso directo. "El que pierda ya está casi fuera de la final. Hay que venir a ganar, a hacer un buen partido y, si ganas, en el tercer partido tienes más garantías de estar en la final. Si pensara que ya estoy fuera de la final, no estaría aquí ". El delantero de Ibero es consciente de que para superar al riojano "tengo que jugar más que él, dominar en el peloteo y no dejarle entrar de aire. Si le dejas hacer su juego, te complica el partido. Te vuelve loco y si entras en su forma de jugar es letal". Sobre el nivel que pueda ofrecer el de Tricio, el navarro tiene muy pocas dudas. "Él dice que está mal, que está viejo (se ríe), pero es un serio candidato a la txapela y lo demostró el otro día". Juan es de la opinión de que todos los semifinalistas salvo él hicieron un buen trabajo. Augusto no difiere demasiado del juicio del navarro: "Irujo empezó el otro día nervioso y dudando y Aimar le cogió ventaja desde el principio. Además, no había jugado ningún partido y así es difícil acoplarse. Creo que en este partido estará más tranquilo, lo tendrá todo olvidado". El riojano también pretende borrar el recuerdo de su derrota ante Abel aunque reconoce que "hay partidos en los que ganas y no estás contento con tu juego. Pero en partidos como el del otro día se sacan conclusiones positivas y ves que podías haber ganado. Pero hay que olvidar la derrota".
sin queja Ambos pelotaris retiraron el material del Labrit, que volverá a llenarse, sin protestar. Titín, acompañado por Joaquín Plaza, se decantó por un lote de pelotas, de 105,8-106 gramos, "un poco más bajas y toscas" que las elegidas por Irujo, que optó por cueros más vivos y "más rápidos" de 104,8-104,7 gramos, ante la atenta supervisión de su padre Juan Ángel. Todo el material, de Punpa. |
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