 |
|
|
 |
Dajuan Wagner penetra a canasta en su época en la NBA. Foto: deia |
|
|
|
Gloria extirpada
|
|
La carrera de Dajuan Wagner, jugador de 24 años del Prokom Trefl que llegó a meter 100 puntos en un partido de instituto, quedó truncada cuando tuvieron que quitarle el colon tras sufrir una colitis ulcerosa.
|
 |
|
Jon Larrauri
|
 |
NO hace demasiados años, en 2001, Dajuan Wagner (4-II-1983) era conocido en Estados Unidos como The Messiah (El Mesías). La vida le sonreía y su futuro era brillante a más no poder. Era el siguiente Allen Iverson, su clon (es un escolta de 1,88), la próxima máquina humana de anotar que los medios de comunicación de Estados Unidos habían elevado a la categoría de estrella antes incluso de recalar en la universidad. Y no era para menos. En su último año en el high school de Camden, en su New Jersey natal, anotó la friolera de 100 puntos en un partido y promedió 42,5 por partido, lo que le valió para ser elegido mejor jugador de instituto de su país. La NBA le llamaba a gritos, pero para contentar a su padre -Milt Wagner, ex jugador de baloncesto que llegó a ser campeón de la NCAA con la Universidad de Louisville en 1986 y de la NBA en 1988 con Los Angeles Lakers de Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar- decidió jugar un año en la Universidad de Memphis, donde también se salió con 21,2 puntos de media y siendo pieza clave del título conquistado en el Torneo NIT. Los Cleveland Cavaliers le seleccionaron con el número 6 en el draft de 2002. The Messiah ya había llegado, el futuro era suyo.
Año 2007. Euroliga. El Tau Baskonia visita hoy en partido correspondiente a la Euroliga al Prokom Trefl, equipo polaco en cuyas filas figura el nombre de Dajuan Wagner. ¿Qué ha ocurrido en estos cinco años para que semejante máquina de anotar haya terminado en una Liga menor de Europa? ¿Otro caso de joven promesa elevada a los altares de la gloria antes de tiempo? No, hay mucho más. Las cosas empezaron a torcerse precisamente en su único año en la universidad, cuando comenzó a sufrir dolores estomacales. Se perdió sus primeros 14 partidos en la NBA por lo que por aquel entonces parecía una inflamación de vesícula, pero todavía le dio tiempo a promediar 13,4 puntos en su año como rookie antes de tener que decir adiós a la temporada por una lesión en su rodilla derecha. Sus desgracias no acabaron ahí, ya que en la siguiente pretemporada la medicación que le habían dado para tratar sus problemas de vesícula le produjo una inflamación en el hígado y en el páncreas, lo que hizo que no pudiese reaparecer hasta enero, haciéndolo además muy lejos de sus mejores condiciones físicas. Y lo peor estaba por llegar. En la campaña 2004/05 sólo pudo jugar 11 partidos, en los que promedió cuatro puntos, antes de ser hospitalizado por una colitis ulcerosa (enfermedad caracterizada por la inflamación y ulceración de la pared interior del colon cuyos síntomas incluyen diarrea -muchas veces con pérdida importante de sangre-, fatiga, perdida de peso y de apetito y, con frecuencia, dolor abdominal).
La ayuda de Larry Brown Wagner fue sometido a una fuerte medicación que, sin embargo, no tuvo efectos positivos. Fue entonces, cuando peor estaban las cosas, cuando surgió la figura de Larry Brown, por aquel entonces entrenador de los New York Knicks, quien puso en contacto a la familia del jugador con Joel Bauer, un especialista digestivo de la ciudad de los rascacielos. Bauer no tardó demasiado en hacer su diagnóstico, no quedaba otra salida que extirpar el colón, ya que estaba muy dañado. La operación se llevó a cabo con éxito el 25 de octubre de 2005 en el Mount Sinai Hospital de New York, pero para hacerse una idea de lo agresiva de la operación quirúrgica basta con decir que perdió casi diez kilos en el postoperatorio.
Tras un proceso de rehabilitación más que complejo, Wagner comenzó a entrenarse en abril de 2006 con el equipo del instituto de Omar Wellington (New Jersey) con una idea fija en la cabeza: ganarse un contrato en la NBA después de que los Cavaliers le dieran de baja. Añadió un nuevo tatuaje a su colección de dibujos corporales (One more road to cross, un nuevo camino que cruzar) y sus exhibiciones en las liguillas locales fueron de tal magnitud que los Golden State Warriors de Don Nelson, especialista en dar segundas oportunidades a jugadores que parecen casos perdidos, le ofrecieron un contrato por dos temporadas. Juanny, como le llaman sus amigos, fue el mejor jugador de la plantilla de Oakland durante la pretemporada y también el máximo anotador, pero cuando dio comienzo la temporada oficial fue dado de baja tras la disputa del primer partido. ¿Las razones? La versión oficial hablaba de que los Warriors tenían ya muchos jugadores en su puesto, pero también se comentó que tras su operación no estaba preparado para aguantar el ritmo de una Liga como la NBA.
Este último verano, tras no encontrar acomodo en la mejor competición del planeta, Wagner cruzó el charco y fichó por el Prokom Trefl polaco, donde las lesiones y sus problemas de salud apenas le han permitido brillar. Lleva dos semanas renqueante por culpa de un tobillo maltrecho y se dice que la semana pasada viajó a Estados Unidos para hacerse el chequeo anual tras su operación y que los resultados no fueron muy satisfactorios. Desde Polonia llegan incluso rumores de que podría ser cortado en breve, aunque ayer entrenó junto a sus compañeros y hoy podría reaparecer ante el Tau. Otro despido sería muy cruel para un jugador que, pese a tener sólo 24 años ha visto cómo la gloria le ha sido extirpada. |
|