Gorka Iraizoz es una de las sensaciones de este Athletic. El navarro ha mostrado esa seguridad que, quizá, ha faltado en los últimos tiempos. El ex del Espanyol, que el domingo vuelve a Montjuïc, reconoce que su ambición era jugar en el Athletic y admite que defender la portería rojiblanca es un reto, "una de las razones por la que vine"Bilbao. El Espanyol-Athletic del domingo se puede llamar el partido de los reencuentros. Tanto en un bando como en el otro. Gorka Iraizoz es uno de esos protagonistas. El hoy meta del conjunto rojiblanco retorna a Montjuïc para enfrentarse al equipo donde se ha reivindicado. El navarro vivirá sensaciones especiales en un estadio donde está convencido que será bien recibido.
Tres meses después de su salida del Espanyol vuelve a Montjuïc.
Será extraño para mí. Vuelves a una casa donde he pasado cinco años muy buenos. Sí, las sensaciones que tendré serán muy raras, pero no queda más remedio que centrarme exclusivamente en el partido. Será una experiencia nueva, pero la afrontaré con la misma intensidad que el resto de partidos.
¿Le da muchas vueltas al partido del domingo?
Más que nada por las numerosas entrevistas con todos vosotros, además de las llamadas que recibes de los muchos amigos que tengo en Barcelona. No le quiero dar demasiadas vueltas a la cabeza. No olvidaré los momentos que pasé en el Espanyol, pero el domingo será un partido más donde nos jugamos tres puntos importantes.
¿Cómo espera que le reciba la afición 'periquita'?
Espero que bien. El público de Montjuïc siempre ha sido muy correcto con el contrario. Por tanto, confío en que me transmita ese cariño que tengo yo hacia él. Ellos animarán desde el primer minuto a su equipo, pero sé que están contentos si me van bien las cosas. Su comportamiento conmigo siempre ha sido excelente y el domingo, seguro, que será también así.
Se lo digo porque fue usted el que decidió dar por cerrado su ciclo en el Espanyol.
No sólo por mi parte. Había que tomar varias decisiones y había bastante gente por medio. Yo también tenía algo que decir. Creo que tomé la decisión correcta para mi carrera deportiva, ya que mi ambición desde pequeño era jugar en el Athletic. El Espanyol supo entender ese sentimiento y durante todas las conversaciones que mantuvimos se portó muy bien. Tengo que agradecer esa comprensión.
¿Cómo recuerda aquellos días, sobre todo las horas previas a llegar a la concentración del Athletic en Papendal?
Hubo momentos muy extraños antes de firmar, especialmente porque se llevaba mucho tiempo dando vueltas a la operación. Había gente nerviosa por ello, pero todos los que estábamos implicados sabíamos que se iba a solucionar de una forma tranquila. Mi despedida de Barcelona fue breve, tuve muy poco espacio de tiempo para despedirme de los compañeros y amigos que tenía allí, pero sé de primera mano que están satisfechos de cómo me van las cosas en el Athletic.
Usted ejercerá prácticamente de espía para Joaquín Caparrós.
Tanto como espía, no. En Primera División y con todo el volumen de información que existe todos los equipos nos conocemos perfectamente, sabemos cómo son todos los jugadores. Caparrós, tanto como nosotros, sabe cómo juega el Espanyol, por lo que es difícil aportarle mucha más información. Lo que sí podré tener es algún dato minucioso de un determinado detalle. Tras las vivencias que he pasado en los cinco años en el Espanyol siempre rascas algo, pero tampoco es para decir que vas a desvelar una cosa extraordinaria.
Pero este Espanyol mantiene prácticamente el mismo bloque de la campaña pasada.
Así es, y es una de las claves de su éxito actual. El Espanyol está ahí arriba (es sexto con 19 puntos) por méritos propios. En los años anteriores ha ido creciendo y Ernesto (Valverde) mantiene su misma filosofía de juego ofensivo.
¿Cómo se le debe jugar, por tanto, a su ex equipo?
Como lo hemos hecho hasta la fecha. No por enfrentarnos al Espanyol tenemos que variar nuestra forma de jugar. Hemos sido agresivos e intensos, y eso es lo que nos ha dado fruto. Si no lo hacemos así, como ocurrió en Getafe, nos mostramos como un equipo vulnerable y flojo. Tenemos que hacer esa lectura, por ello debemos crecer en esa faceta que nos ha caracterizado en la mayoría de encuentros y pulir todos los aspectos de juego.
¿Le obsesiona algún jugador en concreto, como puede ser el caso de Raúl Tamudo?
No tiene por qué obsesionarme. Raúl (Tamudo) es uno de los mejores delanteros que hay en la Liga. Le conozco perfectamente, sé que es muy rápido y muy listo. Aunque espero que no tenga una de sus mejores tardes. Debemos pensar en nosotros, en hacer bien las cosas y en impedir que el Espanyol se mueva a gusto.
Lo cierto es que este Athletic llega reanimado a Montjuïc tras su triunfo sobre el Recreativo.
Para nosotros fue importantísima esa victoria, porque varía mucho ir más tranquilos a Montjuïc que hacerlo viéndote ahí abajo. Anímicamente estamos más fuertes y sabemos que Montjuïc es un campo que guarda un plus de motivación en el deseo de sacar tres nuevos puntos que nos relancen un poco más en la clasificación.
¿Ha notado en este primer cuarto de Liga la herencia del último bienio negro?
No, porque cada temporada, aunque suene a tópico, es diferente a la anterior. Hemos llegado bastantes jugadores nuevos con el deseo de aportar cada uno ese granito de arena que nos permita mejorar lo de los dos últimos años. Estoy convencido de que con esta forma de jugar no vamos a pasar por los mismos momentos duros, ya que creo que vamos por el buen camino.
Ya a nivel personal, ¿cómo valora sus primeros once encuentros como rojiblanco?
Estoy satisfecho, porque la afición me ha recibido con los brazos abiertos y me he sentido arropado desde el primer momento, lo que siempre ayuda a que estés aún más concentrado en tu trabajo. Estoy feliz por estar en el campo y poder aportar al equipo en el objetivo de crecer. Es lo que más valoro.
Pero, viendo sus actuaciones, ha demostrado el porqué del interés del club y de Caparrós por ficharle.
Es una pregunta que hay que hacérsela tanto al club como al míster. Yo sólo puedo agradecer que confiasen en mí y espero devolverles esa confianza. Entre todos tenemos que hacer un Athletic más grande y que vuelva al sitio que le corresponde.
¿Pesa mucho la portería del Athletic?
Sí pesa, porque es especial y ésa fue una de las razones para venir, ya que el Athletic siempre ha tenido a los mejores porteros de la Liga. Defender la portería del Athletic es todo un privilegio y por eso acepté el reto. Tengo que asumir esa responsabilidad, pero siempre desde el punto de vista de buscar el beneficio del equipo.
Con usted parece que se ha callado el runrún de San Mamés.
Soy nuevo en el Athletic, aunque sé que últimamente siempre ha existido ese runrún. Pero no sólo con los porteros, sino en los demás puestos. El público de San Mamés es muy exigente, porque pide que todos los jugadores den el máximo de sus posibilidades.
Con todo, desde la marcha de Andoni Zubizarreta la portería ha quemado mucho.
Cuando Zubi jugaba yo era muy pequeño. No puedo pensar en ello, y sólo quiero estar satisfecho de trabajar y aprender día a día.