bilbao. Raquel Martínez (Albacete, 1973) relata en Sombras de Unicornio una historia realista: la de dos personas que se conocen en un bar de copas, El Unicornio. Sin embargo, los elementos mágicos están muy presentes, ya que surgieron de manera espontánea durante el proceso creativo. "Es el caso, por ejemplo, de Édgar, uno de los protagonistas de la novela. A su llegada a Madrid, y para afrontar la soledad, busca de interlocutora a una marioneta, la pata Nicolasa. Otro elemento mágico central es el unicornio, una metáfora de esas dos caras de la misma moneda, la ficción y la realidad", explica.
El tema que dio inicio a la novela, según relata la autora, es el de la búsqueda de la autenticidad. "Los personajes principales son dos 'inmigrantes sentimentales' que huyen de su país no por una mejora de su condición socioeconómica sino por un sentimiento de rechazo a algunas cosas de sus contextos más inmediatos". Como portada, un cuadro de Remedios Varo. "Me fascina la capacidad que tiene de expresar los estados internos a través de imágenes", explica Martínez.
La joven escritora afirma que no puede dejar de escribir, aunque le costó mucho entender que esta actividad estaba entre sus prioridades vitales. "En la escritura tengo una aliada para comunicar, además de un medio para encauzar mi perplejidad vital. Y ambas suelen ir relacionadas, ya que muchas veces esa perplejidad me lleva a pedirle a la escritura que me ayude, que me dote de las palabras capaces de suscitar emociones, para poder transmitir aquello que me inquieta". |