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Dos agentes de la Unidad de Desactivación de Explosivos de la Ertzaintza examinan la bomba trampa, oculta en la papelera. Foto: alfredo aldai |
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ETA intenta 'cazar' a varios agentes de la Ertzaintza con una bomba trampa en Getxo
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Iban a estallar con un margen de 20 minutos, pero fallaron los detonadores.
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Igor Camaño
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bilbao. ETA ratificó ayer que la Ertzaintza y los ciudadanos vascos que trabajan en la Policía vasca son objetivos preferentes de su violencia. La organización armada intentó ayer cazar a varios ertzainas al colocar dos bombas, una de ellas una bomba trampa, en el Palacio de Justicia de Getxo. El artefacto destinado a hacer daño debía haber explosionado mientras los ertzainas examinaban otro colocado sólo a unos metros del primero y de cuya colocación avisaron mediante una llamada realizada a SOS Deiak. Según indicaron fuentes de la investigación a este periódico, los terroristas utilizaron detonadores caseros en ambas bombas y ninguna de las dos explotó. Posteriormente, artificieros de la Ertzaintza desactivaron los explosivos, compuestos por cinco y tres kilos de cloratita, respectivamente.
ETA madrugó ayer. Por eso quizá no avisó a través de sus conductos habituales. Una voz masculina que decía hablar en nombre de ETA alertó a SOS Deiak sobre las seis y cuarto de la mañana. La llamada se efectuó desde una cabina de Berango, localidad que se encuentra a menos de cuatro kilómetros del lugar de los hechos. El comunicante aseguró que una bomba haría explosión media hora después en los juzgados de Getxo. Las dependencias judiciales se encuentran al lado del Ayuntamiento de la localidad, en una zona repleta de viviendas y con un parque infantil muy próximo. Efectivos de la Ertzaintza y de la Policía Municipal acordonaron el área y comprobaron que había una mochila sospechosa junto a entrada principal. El margen de tiempo dado por ETA no permitió nada más. Sin embargo, la explosión no se produjo a la hora indicada. Según ha podido saber este periódico en fuentes de absoluta solvencia, el temporizador del primer artefacto estaba programado para detonarlo a las siete en punto de la mañana. Tras un margen de tiempo de seguridad, agentes de la Unidad de Desactivación de Explosivos de la Ertzaintza examinaron la mochila y comprobaron que, efectivamente, había una bomba en su interior. Se trataba de una olla con cinco kilos de cloratita, un cordón detonante y un temporizador. Los especialistas pudieron desactivarla y la Policía Científica se esmera ahora en la búsqueda de huellas para identificar a los autores.
dos personas en el interior Ajenos a que a sólo unos metros había colocado otro artefacto, los ertzainas continuaron con sus pesquisas en busca de pistas. Imanol Landa, alcalde de Getxo, fue el primer representante político en personarse en el Palacio de Justicia. Llegó sobre las nueve y media de la mañana. Cambió impresiones con los ertzainas, habló con algunos vecinos y atendió a los medios de comunicación. Pasadas las once, con la bomba ya desactivada, abandonó la zona. Una hora después volvió para ejercer de anfitrión con Joseba Azkarraga. El consejero de Justicia visitó las instalaciones, departió con el juez de guardia y la vigilante de seguridad -las dos únicas personas que estaban en el interior de las dependencias- y ofreció una rueda de prensa. Todo eso sin saber que a unos metros, dentro de una papelera, había otra bomba de ETA de la que nadie, salvo los terroristas que la colocaron, conocía su existencia.
Este segundo artefacto fue descubierto al revisar la grabación de las cámaras de seguridad de los juzgados. En las imágenes se aprecia cómo dos individuos encapuchados dejan una mochila junto a la puerta principal y cómo después depositan algo en una papelera cercana. La Ertzaintza debió montar de nuevo todo el operativo. El temporizador de esta segunda bomba estaba programado para que explotara veinte minutos más tarde que la primera. Esta diferencia de tiempo, su ubicación a escasos metros de la primera y la presencia de metralla despejan todas las dudas sobre la intención de los autores. En el departamento de Interior tienen muy claro que era una bomba trampa contra los ertzainas. "Querían hacer daño. Mucho daño". Este segundo artefacto podría haber causado daños, o algo más grave, a cualquiera de los profesionales que intervienen en estas emergencia (policías municipales, sanitarios, Protección civil, bomberos...).
En una nota, Interior, además de reconocer la labor de los agentes que intervinieron ayer, resaltó su compromiso de garantizar la seguridad de los ciudadanos y poner a disposición de la justicia a los autores del atentado, "que demuestra la enorme cobardía de quienes lo han ejecutado y de quienes no lo van a condenar y despreciar". |
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